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Espejito, Espejito par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 23 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


Extraño es el amor, tal como los espejos.
Sin nadie frente a ellos son fríos y mudos,
frente a ellos, cobran vida aunque estés lejos:
es sabido que solo existe un espejo donde hay dos,
tal como pasa con el amor para todos:
no sabes que está dentro, hasta que aparece.

Mi cuerpo estaba frío y mi corazón mudo
esperando que unos ojos bellos los rescaten
regalándome la alegría de la existencia,
cuando la realidad y fantasía se unen.


De eso se trata nuestro amor y el de todos
Revivir cuerpos muertos y almas mudas,
¡Todas las aguas en vino convertidas!,
huelga de las sinapsis, apagón de neuronas,
nervios que empiezan a pensar feromonas,
labios unidos que piensan por si solos,

Hermoso caos compartido en la noche,
a oscuras, dentro de un agujero negro
que los astrónomos todavía no conocen.


No saben, no adivinan nuestro gran logro,
visitar el infinito con tu beso como transporte.
Penetra en mi espejo y serás mi invitada
a montar en mi brújula hacia un enhiesto norte
con la sola guía de tu reflejo en mis ojos.

(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Espejito, Espejito par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 23 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


Extraño es el amor, tal como los espejos.
Sin nadie frente a ellos son fríos y mudos,
frente a ellos, cobran vida aunque estés lejos:
es sabido que solo existe un espejo donde hay dos,
tal como pasa con el amor para todos:
no sabes que está dentro, hasta que aparece.

Mi cuerpo estaba frío y mi corazón mudo
esperando que unos ojos bellos los rescaten
regalándome la alegría de la existencia,
cuando la realidad y fantasía se unen.


De eso se trata nuestro amor y el de todos
Revivir cuerpos muertos y almas mudas,
¡Todas las aguas en vino convertidas!,
huelga de las sinapsis, apagón de neuronas,
nervios que empiezan a pensar feromonas,
labios unidos que piensan por si solos,

Hermoso caos compartido en la noche,
a oscuras, dentro de un agujero negro
que los astrónomos todavía no conocen.


No saben, no adivinan nuestro gran logro,
visitar el infinito con tu beso como transporte.
Penetra en mi espejo y serás mi invitada
a montar en mi brújula hacia un enhiesto norte
con la sola guía de tu reflejo en mis ojos.

(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Manos arriba: a propósito de la tragedia de la Notaría Paino par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 23 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


Siento miedo. No soy capaz de hablar en público. Todos lo saben, pero igual de manera sádica me dicen que lo haga.

Soy bastante introvertido, no es que sea cobarde. Hay gente que confunde la timidez con cobardía o pusilanimidad. Me parece ridículo. Es pusilánime el que se pone a hablar y hablar sin nada que decir verdaderamente. Para hablar tienes que emplear un tiempo, tener un mensaje, impactar en quien te oye. A nadie le gusta el desprecio. Y cuando alguien se distrae de lo que dices, sientes que te desprecia. Perder la atención de quien te escucha es un fracaso, te vuelves impotente. Como a veces me pasa con Clara. No me gustan los preámbulos. Cuando te gana la premura no tienes ganas de escuchar, el último sentido que necesitas es el oído. A Clara la deben gozar mis ojos y mi tacto, incluso a veces mi lengua y mi nariz pero los oídos están demás, la cháchara de ella antes de hacerlo, sus gemidos fingidos, el ruido de la calle, los clientes que la llaman por celular mientras estoy sobre ella, los avisos de ella para que me apure, los impertinentes golpes en la puerta anunciando que se acaba el tiempo, los crujidos de la cama.

No hay quien pueda aguantarlo. Me deja insatisfecho, y escuchar que soy un toro en la cama mientras extiendo una generosa propina solo es un alivio momentáneo que echa a perder el momento sagrado, asi sea mi sacerdotisa una prostituta. Nadie como ellas para fingir solemnidad, o simplemente fingir. Creen que te conocen cuando estás hurgando dentro de ellas, buscando sentido a la vida de la cual te aislaste siquiera media hora. Quisiera que Clara fuera muda, porque sospecho que las risas con sus amigas cuando estoy saliendo no es por mi generosidad como cliente, sino porque cree que soy un alma descarriada que merece alguna enfermiza clase de compasión y mensajes de esperanza. Yo vengo a desfogar mi tripa, no a escuchar a nadie, menos mensajes de esperanza o caridad. Las palabras son sospechosas tanto en una prostituta como en un sacerdote que te habla del bien y no dañar a los demás. Cuando era niño no veía la contradicción. Pero ahora si, cuando el mismo párroco carismático y conservador, que hablaba de valores morales y familiares, que protestaba contra el aborto y la frivolidad de la juventud actual visitaba con sus manos mi entrepierna y acabó por desgarrarme, literalmente hablando. Y no tengo motivos para pensar que los otros curas sean mejores. Todos usan la palabra, nadie de ellos trabaja. La prostituta usa sus labios vaginales y los curas su boca con olor al sexo de niños indefensos, como yo lo fui hace tiempo. La adultez me puso a salvo de quienes quieren salvar mi alma y me puso en manos de quienes me salvan de mi soledad nocturna. Se bastante bien que ni los unos ni las otras quieren mi alma, pero prefiero a las putas a la hora de entregar mi dinero.

Y para la gente que realmente trabaja, como yo, las reglas son simples: uno se rompe los lomos, sudas, te despellejas, pierdes tu alma en la rutina y ellos solo tienen que esperar para alimentarse de tu sangre. No hay manera de escaparse, a todos nos gusta evadirnos de la realidad: soy honesto y admito que el sexo es una manera de hacerlo. Y creo que es la mejor de todas, cuando hay suerte, claro está. No siempre Clara está disponible, y sus compañeras muchas veces han resultado un desastre.

Me temo que me gusta Clara. La primera vez me dijo que no tenía suficiente dinero para tenerla. A pesar de ser una puta como cualquiera tuve que esforzarme para tenerla. Diablos, me dije, si tengo que hacer todo esto, mejor me busco una novia de verdad. Pero valió la pena. Por primera y única vez valió la pena. Recién había salido de lo del banco y me atendió excelente.

Nunca había disfrutado hasta ese día. Pocas palabras, mucha acción. Ojos intensos que me devoraban. La boca miente, los ojos no. Se nota que le simpatizaba. Desde ese momento me di cuenta que no sería para ella un cliente cualquiera, sería el mejor. Su hombre. Pero para media hora en el paraíso se necesita dinero. El mundo funciona con dinero, esas son las reglas, y si el sexo está asegurado de esa manera yo no seré quien diga que está disconforme.

Esa es la razón por la que aguanto realizar el trabajo que realizo. No soy un obrero pero no es una labor muy intelectual que digamos, y eso es satisfactorio. Pocas palabras y más acción. Soy una persona que prefiere actuar, no hablar. Con los compañeros de trabajo es igual. Me gané su respeto por mi labor callada y eficaz, no por discursos largos ni por conversaciones animadas. Cada cual es bueno en lo suyo y lo mío son los hechos.

Ellos creen que me hacen un favor cediéndome la palabra. No es que no aprecie el respeto que me tienen, pero esto es un presente griego. Me da pena quedar mal ante ellos, uno asume responsabilidades frente a sus empleados y no puede decepcionarlos, como a veces ocurre con Clara cuando falta inspiración, por decirlo así.

Así que no queda más remedio. Empiezo a aclarar la garganta mientras siento que las miradas de todos me penetran como agujas. No importa, cierro los ojos y con la voz más alta y clara posible me atrevo a decir:

- Su atención, por favor. Arriba las manos carajo, esto es un asalto.



(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Manos arriba: a propósito de la tragedia de la Notaría Paino par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 23 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


Siento miedo. No soy capaz de hablar en público. Todos lo saben, pero igual de manera sádica me dicen que lo haga.

Soy bastante introvertido, no es que sea cobarde. Hay gente que confunde la timidez con cobardía o pusilanimidad. Me parece ridículo. Es pusilánime el que se pone a hablar y hablar sin nada que decir verdaderamente. Para hablar tienes que emplear un tiempo, tener un mensaje, impactar en quien te oye. A nadie le gusta el desprecio. Y cuando alguien se distrae de lo que dices, sientes que te desprecia. Perder la atención de quien te escucha es un fracaso, te vuelves impotente. Como a veces me pasa con Clara. No me gustan los preámbulos. Cuando te gana la premura no tienes ganas de escuchar, el último sentido que necesitas es el oído. A Clara la deben gozar mis ojos y mi tacto, incluso a veces mi lengua y mi nariz pero los oídos están demás, la cháchara de ella antes de hacerlo, sus gemidos fingidos, el ruido de la calle, los clientes que la llaman por celular mientras estoy sobre ella, los avisos de ella para que me apure, los impertinentes golpes en la puerta anunciando que se acaba el tiempo, los crujidos de la cama.

No hay quien pueda aguantarlo. Me deja insatisfecho, y escuchar que soy un toro en la cama mientras extiendo una generosa propina solo es un alivio momentáneo que echa a perder el momento sagrado, asi sea mi sacerdotisa una prostituta. Nadie como ellas para fingir solemnidad, o simplemente fingir. Creen que te conocen cuando estás hurgando dentro de ellas, buscando sentido a la vida de la cual te aislaste siquiera media hora. Quisiera que Clara fuera muda, porque sospecho que las risas con sus amigas cuando estoy saliendo no es por mi generosidad como cliente, sino porque cree que soy un alma descarriada que merece alguna enfermiza clase de compasión y mensajes de esperanza. Yo vengo a desfogar mi tripa, no a escuchar a nadie, menos mensajes de esperanza o caridad. Las palabras son sospechosas tanto en una prostituta como en un sacerdote que te habla del bien y no dañar a los demás. Cuando era niño no veía la contradicción. Pero ahora si, cuando el mismo párroco carismático y conservador, que hablaba de valores morales y familiares, que protestaba contra el aborto y la frivolidad de la juventud actual visitaba con sus manos mi entrepierna y acabó por desgarrarme, literalmente hablando. Y no tengo motivos para pensar que los otros curas sean mejores. Todos usan la palabra, nadie de ellos trabaja. La prostituta usa sus labios vaginales y los curas su boca con olor al sexo de niños indefensos, como yo lo fui hace tiempo. La adultez me puso a salvo de quienes quieren salvar mi alma y me puso en manos de quienes me salvan de mi soledad nocturna. Se bastante bien que ni los unos ni las otras quieren mi alma, pero prefiero a las putas a la hora de entregar mi dinero.

Y para la gente que realmente trabaja, como yo, las reglas son simples: uno se rompe los lomos, sudas, te despellejas, pierdes tu alma en la rutina y ellos solo tienen que esperar para alimentarse de tu sangre. No hay manera de escaparse, a todos nos gusta evadirnos de la realidad: soy honesto y admito que el sexo es una manera de hacerlo. Y creo que es la mejor de todas, cuando hay suerte, claro está. No siempre Clara está disponible, y sus compañeras muchas veces han resultado un desastre.

Me temo que me gusta Clara. La primera vez me dijo que no tenía suficiente dinero para tenerla. A pesar de ser una puta como cualquiera tuve que esforzarme para tenerla. Diablos, me dije, si tengo que hacer todo esto, mejor me busco una novia de verdad. Pero valió la pena. Por primera y única vez valió la pena. Recién había salido de lo del banco y me atendió excelente.

Nunca había disfrutado hasta ese día. Pocas palabras, mucha acción. Ojos intensos que me devoraban. La boca miente, los ojos no. Se nota que le simpatizaba. Desde ese momento me di cuenta que no sería para ella un cliente cualquiera, sería el mejor. Su hombre. Pero para media hora en el paraíso se necesita dinero. El mundo funciona con dinero, esas son las reglas, y si el sexo está asegurado de esa manera yo no seré quien diga que está disconforme.

Esa es la razón por la que aguanto realizar el trabajo que realizo. No soy un obrero pero no es una labor muy intelectual que digamos, y eso es satisfactorio. Pocas palabras y más acción. Soy una persona que prefiere actuar, no hablar. Con los compañeros de trabajo es igual. Me gané su respeto por mi labor callada y eficaz, no por discursos largos ni por conversaciones animadas. Cada cual es bueno en lo suyo y lo mío son los hechos.

Ellos creen que me hacen un favor cediéndome la palabra. No es que no aprecie el respeto que me tienen, pero esto es un presente griego. Me da pena quedar mal ante ellos, uno asume responsabilidades frente a sus empleados y no puede decepcionarlos, como a veces ocurre con Clara cuando falta inspiración, por decirlo así.

Así que no queda más remedio. Empiezo a aclarar la garganta mientras siento que las miradas de todos me penetran como agujas. No importa, cierro los ojos y con la voz más alta y clara posible me atrevo a decir:

- Su atención, por favor. Arriba las manos carajo, esto es un asalto.



(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

BENEDICTO XVI RENUNCIÓ par Amílcar Adolfo Mendoza Lundi 11 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS

El papa Benedicto XVI renunció ante un consistorio o reunión de Cardenales, presuntamente por razones de salud. El cargo quedará vacante y probablemente el Camarlengo será indicado en la brevedad. Parece que quien tomará las riendas será el Cardenal Sodana. Llama la atención porque Juan Pablo II se amntuvo hasta el final de sus días, pero son decisiones personales.

Sorpresa en el orbe católico.


Aún no hay mayores detalles pero se publicaran luego conforme se conozcan. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

BENEDICTO XVI RENUNCIÓ par Amílcar Adolfo Mendoza Lundi 11 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS

El papa Benedicto XVI renunció ante un consistorio o reunión de Cardenales, presuntamente por razones de salud. El cargo quedará vacante y probablemente el Camarlengo será indicado en la brevedad. Parece que quien tomará las riendas será el Cardenal Sodana. Llama la atención porque Juan Pablo II se amntuvo hasta el final de sus días, pero son decisiones personales.

Sorpresa en el orbe católico.


Aún no hay mayores detalles pero se publicaran luego conforme se conozcan. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

¡Oh arpía cibernética! par Amílcar Adolfo Mendoza Jeudi 7 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS

Producir, esa es la palabra del momento
pero olvidamos lo que es la creación
en las bibliotecas tenemos más diccionarios
pero olvidamos la comunicación
con palabras difíciles resolvemos más crucigramas
pero olvidamos el significado de todas ellas
vemos más televisión, diarios e internet
pero olvidamos lo que significa entender
bailamos canciones que narran como hacer sexo
pero olvidamos la emoción del amor,
¿acaso enamorarse no es una narración?.

¡Qué espectáculo! ¡Qué frenesí!
Mientras unos disfrutan comida gourmet,
abundan más vendedores en los convulsos metros,
nadie se entera porque cada vez hay mejores autos.
¿Quién vale más, una moneda o el que la porta?
¿Quién tiene más derechos, tú o tu empresa?.
Ha ganado la manada de los que tienen,
la tribu de los que son están en extinción
¡Oh arpía cibernética! aquí te espero sin esperanza
¿cuándo vendrás a darme el golpe de gracia?

¡Pero no! ¡Yo quiero recordar!
Soy un disidente, un terrorista de la pasión
entre hojas contables y expedientes
descubro tréboles de cuatro hojas:
dinamito la realidad con ilusión,
aunque solo se trate de una guerra interior
-sin más muertos y heridos que yo-
es mejor que las guerras de la televisión.

Quisiera recordar lo que es ser ciudadano,
y dejar de ser un simple consumidor,
recuperar mi alma de las manos del propio Hades
quien saca balance de sus muertos vivientes,
mientras yo aspiro a escapar de la estadística,
buenos deseos, no hay nada más.

Bellas acciones, poco saludables.
Los héroes bien sepultados están bajo frías losas,
los demás disfrutan del buffet monótono
viviendo para pagar cuentas
¡es más simple! ¡es más fácil!
¡para todo lo demás, tu tarjeta de crédito!
No me interesa ser un héroe, ni un algoritmo
sólo un hombre, una persona,
con lo poco bueno que pueda ofrecer,
pero con una vida propia que merecer. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

¡Oh arpía cibernética! par Amílcar Adolfo Mendoza Jeudi 7 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS

Producir, esa es la palabra del momento
pero olvidamos lo que es la creación
en las bibliotecas tenemos más diccionarios
pero olvidamos la comunicación
con palabras difíciles resolvemos más crucigramas
pero olvidamos el significado de todas ellas
vemos más televisión, diarios e internet
pero olvidamos lo que significa entender
bailamos canciones que narran como hacer sexo
pero olvidamos la emoción del amor,
¿acaso enamorarse no es una narración?.

¡Qué espectáculo! ¡Qué frenesí!
Mientras unos disfrutan comida gourmet,
abundan más vendedores en los convulsos metros,
nadie se entera porque cada vez hay mejores autos.
¿Quién vale más, una moneda o el que la porta?
¿Quién tiene más derechos, tú o tu empresa?.
Ha ganado la manada de los que tienen,
la tribu de los que son están en extinción
¡Oh arpía cibernética! aquí te espero sin esperanza
¿cuándo vendrás a darme el golpe de gracia?

¡Pero no! ¡Yo quiero recordar!
Soy un disidente, un terrorista de la pasión
entre hojas contables y expedientes
descubro tréboles de cuatro hojas:
dinamito la realidad con ilusión,
aunque solo se trate de una guerra interior
-sin más muertos y heridos que yo-
es mejor que las guerras de la televisión.

Quisiera recordar lo que es ser ciudadano,
y dejar de ser un simple consumidor,
recuperar mi alma de las manos del propio Hades
quien saca balance de sus muertos vivientes,
mientras yo aspiro a escapar de la estadística,
buenos deseos, no hay nada más.

Bellas acciones, poco saludables.
Los héroes bien sepultados están bajo frías losas,
los demás disfrutan del buffet monótono
viviendo para pagar cuentas
¡es más simple! ¡es más fácil!
¡para todo lo demás, tu tarjeta de crédito!
No me interesa ser un héroe, ni un algoritmo
sólo un hombre, una persona,
con lo poco bueno que pueda ofrecer,
pero con una vida propia que merecer. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

EL EVANGELIO DE LILITH Y OTROS CUENTOS: NOVEDAD EDITORIAL par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 2 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


Discursos que no llegan a su destino,
palabras calientes, corazones fríos,
el lenguaje no es para comunicarse
cuando es mejor para esconderse
y alejarnos de los otros lentamente,
voces desoladas que son preámbulos
de muerte al atardecer
cuando la humanidad apenas
está en su amanecer
Lilith es la villana de una de estas historias
y también es la mejor de las heroínas.
Es muy fácil amarla como personaje,
es más fácil odiarla como mujer.
Ominosa condición que compartimos
quienes leeremos su tierna y cruel historia
dirigida a todos y a nadie.

Atentos a la Supermujer, 
mientras el Superhombre no nace.


Esta es la información de la contraportada del recientemente publicado libro "El Evangelio de Lilith y otros cuentos" escrito por Amílcar Adolfo Mendoza Luna. Pronto en librerías y la presentación del mismo está prevista durante el mes de febrero 2013.




















(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

EL EVANGELIO DE LILITH Y OTROS CUENTOS: NOVEDAD EDITORIAL par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 2 Février 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


Discursos que no llegan a su destino,
palabras calientes, corazones fríos,
el lenguaje no es para comunicarse
cuando es mejor para esconderse
y alejarnos de los otros lentamente,
voces desoladas que son preámbulos
de muerte al atardecer
cuando la humanidad apenas
está en su amanecer
Lilith es la villana de una de estas historias
y también es la mejor de las heroínas.
Es muy fácil amarla como personaje,
es más fácil odiarla como mujer.
Ominosa condición que compartimos
quienes leeremos su tierna y cruel historia
dirigida a todos y a nadie.

Atentos a la Supermujer, 
mientras el Superhombre no nace.


Esta es la información de la contraportada del recientemente publicado libro "El Evangelio de Lilith y otros cuentos" escrito por Amílcar Adolfo Mendoza Luna. Pronto en librerías y la presentación del mismo está prevista durante el mes de febrero 2013.




















(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Rurouni Kenshin: la película (Real Live Action) par Amílcar Adolfo Mendoza Dimanche 27 Janvier 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS

El manga de Nobuhiro Watsuki, "Rurouni Kenshin" fue llevado al anime en la década de los 90, sin duda, gloriosa para la animación japonesa. "Evangelion" había hecho su aparición y decretó la mayoría de edad del anime. Basta de mechas y melodramas fáciles. Las historias desde ese entonces podían abordar no solo temas adultos, sino de alta carga filosófica e histórica.


Rurouni Kenshin no tiene los vuelos filosóficos de Evangelion, pero presentó a uno de los personajes más populares y entrañables del anime: Kenshin Himura, el samurai vagabundo, ex combatiente por los restauradores del poder del Emperador frente al último de los Shogun, Tokugawa. Quien haya visto el anime no puede haber quedado indemne ante su influjo y por media hora, compartió las duras condiciones de la vida cotidiana de los ciudadanos comunes en la ciudad de Tokyo durante la época Meiji, en que Japón se abrió al tráfico comercial con el mundo y de alguna manera trataba de combinar su rico pasado pleno en tradiciones con la modernidad del período previo a las guerras mundiales.

No voy a negarlo. Hace tiempo estaba pendiente de la película prometida sobre este icónico samurai, y ese interés se debió al anime antes que a nada. Tampoco negaré que mi principal temor fue que la película fuera un desastre que no lograse capturar la magia de Nobuhiro Watsuki. La película fue estrenada en Japón el 25 de agosto de 2012, y los impacientes fanáticos de Polvos Azules se encargaron de traerla al Perú casi de inmediato, de manera que pude verla en Navidad. No hay manera de culparlos. En Japón obtuvo 5 millones de euros en los primeros cinco días de exhibición. Y si en Perú la estrenaran no faltarían fanáticos que se asomen a verla.
Quien haya visto el anime conoce sobradamente la historia del samurai vagabundo que encuentra a la joven Kaoru y la salva de un sujeto que se hace pasar por el Hittokiri Battousai, el cual era el antiguo sobrenombre que Himura recibió por parte de sus enemigos, entre ellos el Shinsengumi, o la tropa Shinsen, dentro de la cual destacó el eximio espadachín Hajime Saito, personaje de la vida real, por cierto. Es lógico por tanto, que espere encontrar a los personajes que distinguen al anime y lo hacen tan especial: Kenshin, Kaoru, Yahiko, Sanosuke Sagara, Hajime Saito, entre otros.

De manera inteligente, los productores de la película decidieron crear una historia distinta a la conocida, pero respetando a los personajes y sus vicisitudes. Y no niega novedades a los fanáticos.
La escena de la batalla final por la restauración es todo un regalo a la vista, porque nos muestra a Kenshin y a Hajime Saito combatiendo ferozmente y en la plenitud de sus poderes. La victoria final de los Imperialistas priva a ambos de concluir su perenne rivalidad, pero ya los tiempos son otros, y Kenshin está decidido a dejar la espada y perderse en la historia. Ya no más Hittokiri Batousai. Es tiempo de la paz.
Diez años después un samurai vagabundo con una espada sin filo salva a la inexperta maestra de espadas Kaoru Kamiya de perecer a manos de un espadachín que reclama ser Hittokiri Battousai y seguidor del estilo Kamiya Kasshin, inventado por el padre de Kaoru.

Kenshin sabe la verdadera identidad del farsante: el perverso Jinei maestro en la espada y en la hipnosis, capaz de acabar con un regimiento de la policía sin ayuda de nadie y con una insaciable sed de sangre que desea encontrar un rival a su altura. Y ese termina siendo Kenshin. Podrá notarse que hay un ligero cambio con respecto a la historia original. en favor del protagonismo de Jinei y del inescrupuloso traficante de drogas Kanryuu Takeda. En efecto, los fanáticos recordarán que estos dos serán los primeros grandes rivales de Kenshin antes de encontrarse en Kyoto con el implacable Makoto Sishio.

La película opta por abordar únicamente la saga de Takeda, omitiendo a Aoshi Shinomori y sus Oniwabanshu, a fin de mantener como rival fuerte únicamente a Jinei.
Otros aspectos levemente alterados son la relación entre Yahiko y Kaoru (se conocen desde antes que venga Kenshin) y la amistad entre Sanosuke y Kenshin (astutamente planteada en una cárcel, luego que a Himura lo detiene la policía por portar armas).
¿Eso atenta contra el espectáculo? Diría que no. La pelea entre Sanosuke y Kenshin está muy bien lograda. Es cierto que se esperaba más de la confrontación entre Hajime Saito y Himura, pero el guión no lo permitía, lamentablemente.
El aspecto flojo es la caricaturesca interpretación de Kanryuu Takeda. Es cierto que es el villano, pero también es un hombre de negocios inescrupuloso que no debe llamar a risa, tal vez no haya sido una buena idea presentarlo como un bufón digno de lástima.
Dichas estas salvedades, las dos horas que dura la película están llenas de emoción y suspenso y mucho se debe a la inteligente idea de adaptar levemente los hechos provenientes del manga y del anime. Mucha atención a la sencilla escena en que Kenshin por primera vez se pone la clásica vestimenta que lo caracteriza.  Un momento antológico logrado con mucho nervio. Más de un fanático debe haberse levantado de su asiento arrebatado de emoción. Al menos yo si lo hice.

Me parece que las mejores escenas de lucha se suceden al final. Probablemente la mejor es la extraña pelea en la bodega entre Sanosuke y su rival, pero eso no resta mérito al enfrentamiento entre Himura y el ninja dispuesto a ganar a toda costa, incluso con armas de fuego.
Demás está decir que está película se ve con los ojos de la nostalgia y el ánimo del reencuentro con los viejos amigos. No es un mal comienzo y se deja el camino abierto para la gran confrontación con Makoto Shishio. Hablamos de palabras mayores. ¿Se atreverán a realizarla? Espero que si. Ardo en deseos en ver como se las arreglan para llevar al cine un Homuradama. ¿ustedes que dicen?



Ah, me olvidaba. El soundtrack no está a la altura de los legendarios openings y endings del anime. No es algo malo, la música incidental funciona bien, pero parte de la magia del anime estaba allí. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Rurouni Kenshin: la película (Real Live Action) par Amílcar Adolfo Mendoza Dimanche 27 Janvier 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS

El manga de Nobuhiro Watsuki, "Rurouni Kenshin" fue llevado al anime en la década de los 90, sin duda, gloriosa para la animación japonesa. "Evangelion" había hecho su aparición y decretó la mayoría de edad del anime. Basta de mechas y melodramas fáciles. Las historias desde ese entonces podían abordar no solo temas adultos, sino de alta carga filosófica e histórica.


Rurouni Kenshin no tiene los vuelos filosóficos de Evangelion, pero presentó a uno de los personajes más populares y entrañables del anime: Kenshin Himura, el samurai vagabundo, ex combatiente por los restauradores del poder del Emperador frente al último de los Shogun, Tokugawa. Quien haya visto el anime no puede haber quedado indemne ante su influjo y por media hora, compartió las duras condiciones de la vida cotidiana de los ciudadanos comunes en la ciudad de Tokyo durante la época Meiji, en que Japón se abrió al tráfico comercial con el mundo y de alguna manera trataba de combinar su rico pasado pleno en tradiciones con la modernidad del período previo a las guerras mundiales.

No voy a negarlo. Hace tiempo estaba pendiente de la película prometida sobre este icónico samurai, y ese interés se debió al anime antes que a nada. Tampoco negaré que mi principal temor fue que la película fuera un desastre que no lograse capturar la magia de Nobuhiro Watsuki. La película fue estrenada en Japón el 25 de agosto de 2012, y los impacientes fanáticos de Polvos Azules se encargaron de traerla al Perú casi de inmediato, de manera que pude verla en Navidad. No hay manera de culparlos. En Japón obtuvo 5 millones de euros en los primeros cinco días de exhibición. Y si en Perú la estrenaran no faltarían fanáticos que se asomen a verla.
Quien haya visto el anime conoce sobradamente la historia del samurai vagabundo que encuentra a la joven Kaoru y la salva de un sujeto que se hace pasar por el Hittokiri Battousai, el cual era el antiguo sobrenombre que Himura recibió por parte de sus enemigos, entre ellos el Shinsengumi, o la tropa Shinsen, dentro de la cual destacó el eximio espadachín Hajime Saito, personaje de la vida real, por cierto. Es lógico por tanto, que espere encontrar a los personajes que distinguen al anime y lo hacen tan especial: Kenshin, Kaoru, Yahiko, Sanosuke Sagara, Hajime Saito, entre otros.

De manera inteligente, los productores de la película decidieron crear una historia distinta a la conocida, pero respetando a los personajes y sus vicisitudes. Y no niega novedades a los fanáticos.
La escena de la batalla final por la restauración es todo un regalo a la vista, porque nos muestra a Kenshin y a Hajime Saito combatiendo ferozmente y en la plenitud de sus poderes. La victoria final de los Imperialistas priva a ambos de concluir su perenne rivalidad, pero ya los tiempos son otros, y Kenshin está decidido a dejar la espada y perderse en la historia. Ya no más Hittokiri Batousai. Es tiempo de la paz.
Diez años después un samurai vagabundo con una espada sin filo salva a la inexperta maestra de espadas Kaoru Kamiya de perecer a manos de un espadachín que reclama ser Hittokiri Battousai y seguidor del estilo Kamiya Kasshin, inventado por el padre de Kaoru.

Kenshin sabe la verdadera identidad del farsante: el perverso Jinei maestro en la espada y en la hipnosis, capaz de acabar con un regimiento de la policía sin ayuda de nadie y con una insaciable sed de sangre que desea encontrar un rival a su altura. Y ese termina siendo Kenshin. Podrá notarse que hay un ligero cambio con respecto a la historia original. en favor del protagonismo de Jinei y del inescrupuloso traficante de drogas Kanryuu Takeda. En efecto, los fanáticos recordarán que estos dos serán los primeros grandes rivales de Kenshin antes de encontrarse en Kyoto con el implacable Makoto Sishio.

La película opta por abordar únicamente la saga de Takeda, omitiendo a Aoshi Shinomori y sus Oniwabanshu, a fin de mantener como rival fuerte únicamente a Jinei.
Otros aspectos levemente alterados son la relación entre Yahiko y Kaoru (se conocen desde antes que venga Kenshin) y la amistad entre Sanosuke y Kenshin (astutamente planteada en una cárcel, luego que a Himura lo detiene la policía por portar armas).
¿Eso atenta contra el espectáculo? Diría que no. La pelea entre Sanosuke y Kenshin está muy bien lograda. Es cierto que se esperaba más de la confrontación entre Hajime Saito y Himura, pero el guión no lo permitía, lamentablemente.
El aspecto flojo es la caricaturesca interpretación de Kanryuu Takeda. Es cierto que es el villano, pero también es un hombre de negocios inescrupuloso que no debe llamar a risa, tal vez no haya sido una buena idea presentarlo como un bufón digno de lástima.
Dichas estas salvedades, las dos horas que dura la película están llenas de emoción y suspenso y mucho se debe a la inteligente idea de adaptar levemente los hechos provenientes del manga y del anime. Mucha atención a la sencilla escena en que Kenshin por primera vez se pone la clásica vestimenta que lo caracteriza.  Un momento antológico logrado con mucho nervio. Más de un fanático debe haberse levantado de su asiento arrebatado de emoción. Al menos yo si lo hice.

Me parece que las mejores escenas de lucha se suceden al final. Probablemente la mejor es la extraña pelea en la bodega entre Sanosuke y su rival, pero eso no resta mérito al enfrentamiento entre Himura y el ninja dispuesto a ganar a toda costa, incluso con armas de fuego.
Demás está decir que está película se ve con los ojos de la nostalgia y el ánimo del reencuentro con los viejos amigos. No es un mal comienzo y se deja el camino abierto para la gran confrontación con Makoto Shishio. Hablamos de palabras mayores. ¿Se atreverán a realizarla? Espero que si. Ardo en deseos en ver como se las arreglan para llevar al cine un Homuradama. ¿ustedes que dicen?



Ah, me olvidaba. El soundtrack no está a la altura de los legendarios openings y endings del anime. No es algo malo, la música incidental funciona bien, pero parte de la magia del anime estaba allí. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

"Historia de perdedores" Francisco Hermoza par Amílcar Adolfo Mendoza Dimanche 27 Janvier 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


El campeón del torneo "Lucha Libro 2011" Francisco Hermoza obtuvo el derecho de que sean editados sus cuentos, los cuales fueron presentados en la Feria Internacional del Libro del Año 2012.
Primero que nada, es necesario felicitar al autor y a la editorial Mesa Redonda por apostar en la aventura de encontrar talento literario de una manera novedosa: a través de un concurso de performers que en cinco minutos deben improvisar una historia con tres palabras forzadas que convenzan a un exigente jurado durante 8 fechas hasta llegar a la gran final.
En segundo lugar, hacer una crítica literaria, por somera que sea, resulta un tanto difícil en este caso. Ocurre que me simpatiza el autor, la idea de donde provino el libro y los promotores de Lucha Libro. En suma, ¿soy objetivo en mis críticas? Supongo que tal situación me está vedada y cuando se trata de opinar sobre un libro no siempre es posible hacerlo de una manera que no sea subjetiva. Definitivamente están inmersas nuestras simpatías, antipatías, fobias, manías, formas de ver el mundo, etc.
Dicho esto, "poner el parche" le llaman, procedo a exponer mis comentarios (notarán que sutilmente ya eliminé la palabra crítica desde este párrafo).
Considero que es una opera prima en la cual el autor promete cosas mayores para el futuro. Y espero que ese sea bastante cercano. Francisco Hermoza en las palabras finales del libro confiesa: "No soy el tipo más fácil de tratar en esta tierra, ni el escritor más metódico, así que sin un equipo tan fuerte y capaz como ustedes, este libro no se habría dado". No puede negarse que es una persona sincera y honesta. Sigue ganando puntos ¿verdad?
Son 6 cuentos con temas variados: zombies, un enfermo terminal de cáncer, un pacto fáustico, una historia macabra, un diálogo con la muerte y un regreso desde la muerte. Casi todos son temas donde lo fantástico tiene un lugar primordial. Lo paradójico es que el cuento que da título a la colección "Historias de perdedores" es por lejos el más ambicioso y el más interesante de todos.
No es difícil encontrar paralelos en todas las narraciones. En casi todas ellas se respira lo que el autor con persistente letania llama "un olor dulzón". Aludo con ello a que se nota un esfuerzo en penetrar en los sentimientos de los personajes, eso puede apreciarse en "Lo que queda atrás" donde el sentimentalismo es el verdadero motor de la narración, antes que la anécdota en sí (que podría relatarse en cinco líneas).
A veces los juegos de espejos juegan malas pasadas, como el exceso de homenajes a Cortázar que impide el remate claro de una de las narraciones o en el caso de "Epidermis" donde una vuelta de tuerca más se convierte en el anticlímax que amengua el impacto de una narración que pudo prescindir de los párrafos finales y obtener un efecto final muy poderoso. No obstante, son decisiones del autor que pueden tener éxito o ser controvertibles.

¿Por qué considero que "Historia de Perdedores" es un cuento muy interesante que se encuentra en un nivel superior a las demás narraciones? Muy sencillo, la forma de enfocar el tema, un enfermo terminal de cáncer que decide vivir sus últimos dias con el amor de su vida, es una idea poderosa. Difícil de tratar, eso sí. Pero Francisco Hermoza logra extraer momentos conmovedores a la narración y considero que las primeras hojas de este cuento son decididamente espectaculares. Un gran logro, para decirlo en pocas palabras.
No voy a abundar mucho en los detalles de las narraciones. Sólo he dado mi punto de vista en relación al conjunto del libro a fin de alentar a quienes tengan la fortuna de leerlo a contrastar sus opiniones con las mías y prolongar el placer de una buena lectura.
Dicho esto reitero mis felicitaciones a Francisco Hermoza y a Mesa Redonda. Habrá que estar atentos a la próxima edición de Lucha Libro en el 2013 y a la presentación del libro del campeón del 2012 "Ruido Blanco".

HERMOZA, Francisco
Historias de perdedores. Lima: Grupo Editorial Mesa Redonda SAC. 2012. 116 p. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

"Historia de perdedores" Francisco Hermoza par Amílcar Adolfo Mendoza Dimanche 27 Janvier 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


El campeón del torneo "Lucha Libro 2011" Francisco Hermoza obtuvo el derecho de que sean editados sus cuentos, los cuales fueron presentados en la Feria Internacional del Libro del Año 2012.
Primero que nada, es necesario felicitar al autor y a la editorial Mesa Redonda por apostar en la aventura de encontrar talento literario de una manera novedosa: a través de un concurso de performers que en cinco minutos deben improvisar una historia con tres palabras forzadas que convenzan a un exigente jurado durante 8 fechas hasta llegar a la gran final.
En segundo lugar, hacer una crítica literaria, por somera que sea, resulta un tanto difícil en este caso. Ocurre que me simpatiza el autor, la idea de donde provino el libro y los promotores de Lucha Libro. En suma, ¿soy objetivo en mis críticas? Supongo que tal situación me está vedada y cuando se trata de opinar sobre un libro no siempre es posible hacerlo de una manera que no sea subjetiva. Definitivamente están inmersas nuestras simpatías, antipatías, fobias, manías, formas de ver el mundo, etc.
Dicho esto, "poner el parche" le llaman, procedo a exponer mis comentarios (notarán que sutilmente ya eliminé la palabra crítica desde este párrafo).
Considero que es una opera prima en la cual el autor promete cosas mayores para el futuro. Y espero que ese sea bastante cercano. Francisco Hermoza en las palabras finales del libro confiesa: "No soy el tipo más fácil de tratar en esta tierra, ni el escritor más metódico, así que sin un equipo tan fuerte y capaz como ustedes, este libro no se habría dado". No puede negarse que es una persona sincera y honesta. Sigue ganando puntos ¿verdad?
Son 6 cuentos con temas variados: zombies, un enfermo terminal de cáncer, un pacto fáustico, una historia macabra, un diálogo con la muerte y un regreso desde la muerte. Casi todos son temas donde lo fantástico tiene un lugar primordial. Lo paradójico es que el cuento que da título a la colección "Historias de perdedores" es por lejos el más ambicioso y el más interesante de todos.
No es difícil encontrar paralelos en todas las narraciones. En casi todas ellas se respira lo que el autor con persistente letania llama "un olor dulzón". Aludo con ello a que se nota un esfuerzo en penetrar en los sentimientos de los personajes, eso puede apreciarse en "Lo que queda atrás" donde el sentimentalismo es el verdadero motor de la narración, antes que la anécdota en sí (que podría relatarse en cinco líneas).
A veces los juegos de espejos juegan malas pasadas, como el exceso de homenajes a Cortázar que impide el remate claro de una de las narraciones o en el caso de "Epidermis" donde una vuelta de tuerca más se convierte en el anticlímax que amengua el impacto de una narración que pudo prescindir de los párrafos finales y obtener un efecto final muy poderoso. No obstante, son decisiones del autor que pueden tener éxito o ser controvertibles.

¿Por qué considero que "Historia de Perdedores" es un cuento muy interesante que se encuentra en un nivel superior a las demás narraciones? Muy sencillo, la forma de enfocar el tema, un enfermo terminal de cáncer que decide vivir sus últimos dias con el amor de su vida, es una idea poderosa. Difícil de tratar, eso sí. Pero Francisco Hermoza logra extraer momentos conmovedores a la narración y considero que las primeras hojas de este cuento son decididamente espectaculares. Un gran logro, para decirlo en pocas palabras.
No voy a abundar mucho en los detalles de las narraciones. Sólo he dado mi punto de vista en relación al conjunto del libro a fin de alentar a quienes tengan la fortuna de leerlo a contrastar sus opiniones con las mías y prolongar el placer de una buena lectura.
Dicho esto reitero mis felicitaciones a Francisco Hermoza y a Mesa Redonda. Habrá que estar atentos a la próxima edición de Lucha Libro en el 2013 y a la presentación del libro del campeón del 2012 "Ruido Blanco".

HERMOZA, Francisco
Historias de perdedores. Lima: Grupo Editorial Mesa Redonda SAC. 2012. 116 p. (Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

PULP FICTION: REESTRENO EN CINES UVK par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 26 Janvier 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS



Hay varias razones personales por las cuales considero que 1994 fue un año muy especial para mí. Tengo muy claro cuáles han sido mis años en el infierno, pero no tengo muy claros los años que viví mi Paraíso y seguramente ese año estuvo repleto de recuerdos formidables. Dentro de ellos a uno le tengo mucho afecto a pesar que su frescura amengua con el tiempo. Era una noche tibia en el imperecederamente caótico tránsito en la calle Wilson del Centro de Lima. Un cobrador arreaba a los transeúntes a su destartalada combi y yo me negaba a tomar el oxidado micro que debía llevarme a la tranquilidad de mi casa. Quería aún retener el momento: seguir bailando con Uma Thurman un twist en un bizarro restaurante de onda retro o salir de una cafetería autostop con John Travolta y Samuel Jackson luego de matar drogos insolventes en shorts y esconder la evidencia. Pero sobre todo ¡quería saber qué llevaban en su misterioso maletín!

La premiación del Oscar para ese año resultó complicada. ¿Pulp Fiction del recién llegado Quentin Tarantino, de quien no se conocía nada previo excepto la soberbia Reservoir dogs? ¿o el archiconocido y oscarizado Tom Hanks haciendo de groupie bastante lerdo? Difícil elección. A pesar que ambas tenían grandes méritos, yo me inclinaba por Pulp Fiction. Tocó fibras internas que la otra película, con sus chocolates con sorpresa y todo, no logró impactar.

Lo que recuerdo claramente, es que me dije: “de aquí a diez años, ¿cuál recordarán más?”. Han pasado más de diez años. Quentin Tarantino siguió realizando películas memorables como Kill Bill, Inglorious Basterds y recientemente Django unchained, y nadie duda que el cine es otro luego de Pulp Fiction.
Por eso es que enterarme de su reestreno por la cadena de cines UVK ha sido una epifanía. No exagero. Hubiera ido luego del trabajo (en día menos costoso) pero la urgencia y la comodidad pudieron más. ¡Ese sábado! ¡Qué reserven mi mesa en Jack Rabbit Slims!


Estas líneas no las escribo como el crítico de cine que planea detectar las múltiples alusiones a la cultura popular de Tarantino, quien merece el premio nobel de Química por reciclar cine “trash” o productos abiertamente Kitsch en verdaderas obras de arte. El aspirante a crítico cede el paso al apasionado cinéfilo, complacido por el espíritu lúdico de la película, que juega a la violencia desatada como a la sugerida; a la accidentada pasión candorosa que no llega a concretarse, como a los ajustes de cuentas entre caballeros poco honorables.
¿Y de que iba la película? Es difícil hacer un resumen. El relato es circular pero con trampas, es posible encontrar un inicio y un final, pero los episodios están fragmentados y no por eso desconectados. Tarantino revalorizó el valor de la narración que se muerde la cola como esa famosa serpiente Uróboros. Podría decirse que el hilo conductor es la llegada del personaje encarnado por John Travolta después de una larga estadía en Europa de la cual no es capaz de comentar cosa mejor que la manera en que hacen las cosas distintas a la norteamericana: para la historia queda ese famoso diálogo sobre las hamburguesas (Tarantino Trade). Basta ese astuto diálogo (lo digo por la forma en que presenta a los personajes, no por las nimiedades que los personajes divagan) para mostrarnos la psicología de los dos rufianes que conversan en el auto (Travolta y Samuel Jackson con icónico peinado afro estilo Blaxploitation).

Esa mañana, los dos rufianes vestidos a la manera de Reservoir Dogs bajan del auto y discuten sobre el extraño fin que tuvo el affaire de uno de los miembros de la banda por haber hecho masajes en los pies a la esposa del Jefe Marcelus Wallace. Un diálogo delicioso repleto de ironías entre  un moralista Samuel Jackson que no quiere ceder ante el hedonista Travolta. Tan claro es, que a pesar que están en frente de la puerta de los drogos a quienes vienen a visitar para ajustarles las tuercas, por iniciativa expresa de Jackson van a una esquina para continuar la charla “porque todavía es temprano” ¡cómo si el tiempo para matar dependiera de un marcador de asistencia!
Una vez adentro ocurre otro de los grandes momentos de esta película que fecunda en escenas de antología. Y por primera vez la aparición del endemoniadamente enigmático maletín cuyo contenido asombra a quienes lo ven. ¿Cómo sentirse cuando Samuel Jackson luego de devorar tu hamburguesa Kahuna Burguer (¿alguien la ha visitado en algún lugar fuera de la imaginación de Quentin Tarantino?) y tu gaseosa, te apunta con un arma ladrándote una pregunta rara?

¿Cuántas veces puedes decir “What” antes que te vuelen la cabeza por no querer contestar si Marcelus Wallaces es una persona a quien se puede violar analmente (ah, si recuerdan bien esta película, esta frase tiene mucho de spoiler de lo que vendrá después)?. No muchas, Samuel Jackson se divierte antes de lanzar su sermón sobre el buen pastor y su lluvia de plomo sobre los merecedores de la furia divina. Sobre la pantalla cae una sombra, que no es oscura, sino color de sangre.
 Salto en el tiempo. Basta de testosterona y balas. Es tiempo de romance al estilo Tarantino. Marcelus, el Jefe, quiere que el afortunado Travolta saque a su esposa para que se divierta. Cosas de hombres adictos al trabajo, supongo. Llevar a Uma Thurman de paseo debe ser toda una faena así que es conveniente darse valor y mejor que un Red Bull (que en esa época no existía) vale la pena probar con aspirar polvos mágicos de la mesa de tu traficante preferido. One more for the trip y va en camino a la cita con el paquete más explosivo de droga en el bolsillo del abrigo.

La entrada de la sensual Uma lo dice todo de ella, pies descalzos sobre el lujoso piso de la casa luego de conversar por el intercomunicador con su visita, ¿salimos? ¡y vaya salida! El local más curioso de la ciudad donde todo el jet set de Hollywood ha sido congregado para atender a los clientes cómodamente sentados en los chasis de chryslers y otros autos de la edad de oro norteamericana. Es como un museo de cera andante con restaurante incorporado. Y si de recuerdos hablamos ¿por qué no aprovechar para hacer bailar a John Travolta varios años después de sus éxitos de los 70? Una escena genial con una sensual Uma Thurman que saca provecho al máximo de sus diálogos al estilo Tarantino. La fascinación satura el ambiente, casi hasta puede cortarse con un cuchillo. Nota para los fanáticos, el personaje de Uma Thurman comenta que tuvo la oportunidad de hacer un piloto para una serie de televisión de un grupo de chicas aventureras, una negra, una francesa, una rubia y ella, la lanzadora de cuchillos. ¿Es necesario más o con lo dicho basta para sacar a la luz a Kill Bill, una película que recién vendría diez años después? Este dato sorprende, y parece encontrar su explicación en el método que Tarantino en diversas entrevistas dice que usa: él crea historias como si fuesen novelas y filma secciones de ellas. ¿será que hay todo un universo Tarantino en ese cerebro privilegiado, del cual nos falta mucho que ver? Habrá que poner más atención a las pistas sueltas.

La velada entre Uma Thurman y Travolta promete más cosas, la pareja felizmente ganadora del premio de baile llega eufórica a casa y la noche es joven ¿quién habría tenido el valor de salir a bailar después de esos dos? Travolta se esconde en el baño para convencerse de no acostarse con la esposa de su jefe, mientras en el estéreo suena una pegajosa canción ella encuentra un pequeño tesoro en el abrigo de su galán. Y comete el error de aspirarlo. Una costumbre poco sana.
Ahora, lo extraño para Travolta es que ya no tiene que preocuparse por ser seducido por la esposa de su jefe quien yace moribunda en su sofá; sino en salvarle la vida y de paso su propio cuello. Como no parece tener todavía muchas amistades en la ciudad no tiene mejor idea que llevarla donde su proveedor de drogas favorito. Luego de un divertido diálogo por celular (que sería un deleite para la policía escuchar) llevan a la joven al interior de la casa y logran revivirla de una puñalada, mejor dicho asestándole en pleno pecho una jeringa para revivirla.  Otra de las grandes escenas de Pulp Fiction donde el romanticismo hace rato se perdió y la violencia vuelve aunque como una broma de mal gusto, como los chistes del programa piloto al que se refirió Uma Thurman. Hay que salvar los momentos de grandes silencios, después de todo ellos significan algo, y esa noche se ha dicho mucho y se ha vivido mucho más aún. ¿Por qué no acabar con un chiste malo la velada: papá tomate, mamá tomate y bebé tomate. Este último se retrasa y papá tomate lo aplasta diciéndole “cátchup”: un cruel juego de palabras que alude a alcanzarlos y a la vez al tomate aplastado. Tarantino gusta de las bromas, pero normalmente son crueles. Cierre de la noche: Travolta manda un beso volado a la belleza que va a dormir. Nunca hubo una mejor velada que acabase tan mal.

Los dos gangsters vestidos de traje oscuro son dos gangsters vestidos como nerds para un partido de vóley en la playa. Marcelus Wallace va a recibir su maletín y da un consejo al boxeador Butch: Que su trasero bese la lona. ¿Una molestia por eso? Es el orgullo. Fuck Proud! El orgullo es un estorbo y no se recuerda cuando se goza en el Caribe una placentera jubilación de una carrera boxística que fue avara en campeonatos. Ya eres viejo, si ibas a ser campeón, lo habrías sido antes. Ahora ya no tiene sentido. Y Bruce Willis pide un cigarrillo (como en la canción que Tarantino desenterró para el recuerdo) mientras choca con un altivo y malgeniado Travolta (quien sobradas razones tiene, pero aún no llegamos a ese extremo del bucle).

El hecho es que Butch ni se deja ganar, ni se deja atrapar por los muchachos de Marcelus Wallace. Su plan de retiro es distinto: a través de las apuestas (que estaban millonariamente contra él, dicho sea de paso). Todo bien, el escape, la seductora taxista colombiana Esperanza Villalobos y la llegada a la pensión a dormir. Lástima que la novia de Butch no sea una genio precisamente y que olvidó empacar el famoso reloj de bolsillo que su abuelo y su padre le legaron. Aquí la historia tiene la estructura de los cuentos de la Mil y una noches, porque una narración está preñada de otra que le da sentido. En este caso, el reloj de Butch fue comprado por su abuelo que sobrevivió a la II guerra y este fue llevado por su padre quien murió en Vietnam haciendo un trato con su amigo: el que sobreviviese hablaría con el hijo del otro. Lástima que a Butch le tocara el premio y como consuelo el reloj escondido en el ano de dos hombres (otro truco de Tarantino de humor más oscuro que el tono más negro). Pronto la historia tendrá más repercusiones escatológicas.

Butch logra entrar a casa y rescatar el reloj olvidado por su novia. Pero también encuentra al matón Travolta con los pantalones abajo y saliendo del baño. Afortunadamente la visita fue lo suficientemente cortés como para dejar el arma fuera del baño, probablemente es difícil responder a las necesidades fisiológicas con una escopeta recargada al costado del asiento. Si buscamos un orden cronológico, aquí se está cerrándose el bucle.
Butch escapa, contento que  las cosas sean tan fáciles. Llegar a la pensión no tomará mucho tiempo en auto a pesar del tránsito y los semáforos… ¡Y Marcelus Wallace caminando en frente tuyo cuando el semáforo está en rojo! Butch no tiene mucho tiempo para discutir frente al revólver que ve asomar por lo que lanza el auto contra Marcelus Wallace a toda velocidad a costa de estrellarse en la siguiente esquina. Lo que sigue es un extraño y perversamente divertido tiroteo entre Butch y Marcelus, uno más maltrecho que el otro, hasta llegar a una tienda de antigüedades administrada por el típico “White trash” sureño. A este no le costará mucho esfuerzo reducir a sus visitantes y decirle al Sheriff que dos moscas han caído en la telaraña.

 La telaraña tiene las cosas más sórdidas que cualquier enfermiza imaginación puede nombrar. Bondage, trajes de sadomasoquismo de cuero, un monigote amarrado, con un Sheriff y su amigo de notorias perversiones sexuales que Marcelus Wallace descubrirá con el dolor de su recto el tiempo que demora Butch en liberarse y rescatarlo (a pesar que no era la primera idea que le vino a la cabeza).
Butch y Marcelus terminan dominado la situación. Este último quiere venganza y planea aplicársela al Sheriff que está mal herido, pero aún vivo. Los que hasta hace un momento se querían matar tienen un momento extraño de compañerismo “ya no hay nada entre nosotros”, perfecta cita a lo Tarantino. El objeto de la ira pasó a ser otro. Si Samuel Jackson viera a su jefe ahora, tendría que cambiar su pregunta, felizmente eso pasó antes. Si Butch se va de la ciudad discretamente y con el secreto bien callado no tiene que preocuparse.

¿Trae suerte o no la trae, ese reloj de bolsillo? Difícil decirlo, lo que es claro es que acompañó a los varones de la familia en sus respectivos viajes al infierno. Díganme si no es una reliquia que merece conservarse.
La ruleta sigue girando y regresamos a los gangsters en su faena matinal. Luego de acabar con una lluvia de tiros al que jugó sucio a su jefe, del clóset aparece inesperadamente el peor tirador de la historia del cine quien de manera prolija vacía sus dos armas sin acertar a ninguno de los dos. En cambio, Travolta y Jackson no son tan generosos. Tarantino juega con la sorpresa de la escena, que es una lluvia de balas por uno y otro lado. Aquí no hay difuminados que sugieran el abaleamiento del traficante de poca monta, la sangre brota como cátchup sin sutilezas. Si al horror de esta escena sucede el pánico del sujeto con pésima puntería, Tarantino logra de una extraña manera uno de los momentos más perversamente divertidos de la película, que no se detiene, sino que se prolonga con la celestial “conversión” de Samuel Jackson. ¡Un milagro, nada menos!
Nueva discusión en el auto, ya no sobre hamburguesas sino sobre milagros. Travolta a punto de perder la calma pregunta al joven gangster que llevan atrás sobre su opinión, con tan mala suerte que su gatillo flojo provoca la muerte del chico y un profuso baño de sangre al interior del auto y de sus ocupantes.

Para solucionar el problema, se refugian en casa de un amigo, interpretado por el propio Tarantino, quien los recibe preocupado “si Dolly nos encuentra haciendo cosas de mafiosos, me pide el divorcio y yo no lo deseo”. ¿qué hacer? Es hora que Marcelus llame a la caballería, o al eficiente Mr. Fox.
Harvey Keitel, el metódico y calculador Mr. Fox interpreta a un soberbio personaje del universo Tarantino. ¿No sería interesante usarlo en algún proyecto después? Esperemos que Tarantino haya pensado en eso. Sus diálogos son divertidos y saca provecho al máximo de la situación. Y pensar que solo se trata de una persona que llega a decirle a los muchachos qué hacer: lavar el auto lo mejor posible y salir con el cadáver hacia una compactadora de autos.
La mañana no termina para los comelones Samuel Jackson y Travolta, han salido del problema pero aún deben entregar el maletín a su jefe y van a parar a una cafetería de los suburbios, justo el mismo lugar donde una pareja de delincuentes de medio pelo discutió al inicio de toda la película, sobre la conveniencia de dejar de atracar gasolineras y concentrarse en restaurantes, donde no hay seguridad y la gente no quiere problemas. Infausta coincidencia para todos.

Otra soberbia escena con Tim Roth vaciando la caja y los bolsillos de los clientes a la vez que es atrapado por Samuel Jackson, quien ya no desea matar a nadie pero no puede permitir que se vayan con el maletín. La negociación que se realiza entre Tim Roth y Amanda Plummer (Honey Bunnie) con Samuel L. Jackson es espectacular y mantiene al público en vilo. Al final todos ganan, los ladrones se llevan su botín, Samuel L. Jackson se lleva su maletín y algo de sabiduría al estilo Kane de Kung Fu (y pensar que Tarantino se daría el lujo de dirigir a David Carradine, en uno de sus últimos grandes papeles). Travolta no llega a intervenir a petición del aspirante a vagabundo Zen y parte con su compañero a rendir cuentas a su jefe. Llevan su maletín. No sabemos qué es, pero su retirada es muy “cool” a pesar que ya no llevan sus trajes manchados de sangre, sino polos playeros y shorts. Mientras enfundan sus revólveres en sus shorts suena la música de cierre, muy veraniega, muy antológica.

Han pasado más de dos horas de puro placer fílmico, situaciones crueles pero delirantemente divertidas, argumentos extraños donde una situación rocambolesca es seguida de otra aún mayor. Tarantino, como un hábil narrador de historias ha logrado suspender nuestra natural incredulidad durante más de 120 minutos y mientras los créditos finales aparecen, cuesta trabajo regresar a la realidad. Afuera me espera la calle ruidosa y el tumulto que rodea ese oasis de tranquilidad que en su tiempo fue la Filmoteca de Lima, que actualmente es el MALI.
Y después han pasado cerca de veinte años y me encuentro en el Multicine UVK de Surco, el ambiente es distinto, pero el asombro que deja esta película aún se sigue dando. Como ver una postal algo amarillenta de un recuerdo muy querido. Y vuelvo a salir a la calle igual de transitada, es preciso correr para alcanzar una combi, no vaya a ser que me descuide termine alcanzado por una combi que me haga catchup.

(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

PULP FICTION: REESTRENO EN CINES UVK par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 26 Janvier 2013 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS



Hay varias razones personales por las cuales considero que 1994 fue un año muy especial para mí. Tengo muy claro cuáles han sido mis años en el infierno, pero no tengo muy claros los años que viví mi Paraíso y seguramente ese año estuvo repleto de recuerdos formidables. Dentro de ellos a uno le tengo mucho afecto a pesar que su frescura amengua con el tiempo. Era una noche tibia en el imperecederamente caótico tránsito en la calle Wilson del Centro de Lima. Un cobrador arreaba a los transeúntes a su destartalada combi y yo me negaba a tomar el oxidado micro que debía llevarme a la tranquilidad de mi casa. Quería aún retener el momento: seguir bailando con Uma Thurman un twist en un bizarro restaurante de onda retro o salir de una cafetería autostop con John Travolta y Samuel Jackson luego de matar drogos insolventes en shorts y esconder la evidencia. Pero sobre todo ¡quería saber qué llevaban en su misterioso maletín!

La premiación del Oscar para ese año resultó complicada. ¿Pulp Fiction del recién llegado Quentin Tarantino, de quien no se conocía nada previo excepto la soberbia Reservoir dogs? ¿o el archiconocido y oscarizado Tom Hanks haciendo de groupie bastante lerdo? Difícil elección. A pesar que ambas tenían grandes méritos, yo me inclinaba por Pulp Fiction. Tocó fibras internas que la otra película, con sus chocolates con sorpresa y todo, no logró impactar.

Lo que recuerdo claramente, es que me dije: “de aquí a diez años, ¿cuál recordarán más?”. Han pasado más de diez años. Quentin Tarantino siguió realizando películas memorables como Kill Bill, Inglorious Basterds y recientemente Django unchained, y nadie duda que el cine es otro luego de Pulp Fiction.
Por eso es que enterarme de su reestreno por la cadena de cines UVK ha sido una epifanía. No exagero. Hubiera ido luego del trabajo (en día menos costoso) pero la urgencia y la comodidad pudieron más. ¡Ese sábado! ¡Qué reserven mi mesa en Jack Rabbit Slims!


Estas líneas no las escribo como el crítico de cine que planea detectar las múltiples alusiones a la cultura popular de Tarantino, quien merece el premio nobel de Química por reciclar cine “trash” o productos abiertamente Kitsch en verdaderas obras de arte. El aspirante a crítico cede el paso al apasionado cinéfilo, complacido por el espíritu lúdico de la película, que juega a la violencia desatada como a la sugerida; a la accidentada pasión candorosa que no llega a concretarse, como a los ajustes de cuentas entre caballeros poco honorables.
¿Y de que iba la película? Es difícil hacer un resumen. El relato es circular pero con trampas, es posible encontrar un inicio y un final, pero los episodios están fragmentados y no por eso desconectados. Tarantino revalorizó el valor de la narración que se muerde la cola como esa famosa serpiente Uróboros. Podría decirse que el hilo conductor es la llegada del personaje encarnado por John Travolta después de una larga estadía en Europa de la cual no es capaz de comentar cosa mejor que la manera en que hacen las cosas distintas a la norteamericana: para la historia queda ese famoso diálogo sobre las hamburguesas (Tarantino Trade). Basta ese astuto diálogo (lo digo por la forma en que presenta a los personajes, no por las nimiedades que los personajes divagan) para mostrarnos la psicología de los dos rufianes que conversan en el auto (Travolta y Samuel Jackson con icónico peinado afro estilo Blaxploitation).

Esa mañana, los dos rufianes vestidos a la manera de Reservoir Dogs bajan del auto y discuten sobre el extraño fin que tuvo el affaire de uno de los miembros de la banda por haber hecho masajes en los pies a la esposa del Jefe Marcelus Wallace. Un diálogo delicioso repleto de ironías entre  un moralista Samuel Jackson que no quiere ceder ante el hedonista Travolta. Tan claro es, que a pesar que están en frente de la puerta de los drogos a quienes vienen a visitar para ajustarles las tuercas, por iniciativa expresa de Jackson van a una esquina para continuar la charla “porque todavía es temprano” ¡cómo si el tiempo para matar dependiera de un marcador de asistencia!
Una vez adentro ocurre otro de los grandes momentos de esta película que fecunda en escenas de antología. Y por primera vez la aparición del endemoniadamente enigmático maletín cuyo contenido asombra a quienes lo ven. ¿Cómo sentirse cuando Samuel Jackson luego de devorar tu hamburguesa Kahuna Burguer (¿alguien la ha visitado en algún lugar fuera de la imaginación de Quentin Tarantino?) y tu gaseosa, te apunta con un arma ladrándote una pregunta rara?

¿Cuántas veces puedes decir “What” antes que te vuelen la cabeza por no querer contestar si Marcelus Wallaces es una persona a quien se puede violar analmente (ah, si recuerdan bien esta película, esta frase tiene mucho de spoiler de lo que vendrá después)?. No muchas, Samuel Jackson se divierte antes de lanzar su sermón sobre el buen pastor y su lluvia de plomo sobre los merecedores de la furia divina. Sobre la pantalla cae una sombra, que no es oscura, sino color de sangre.
 Salto en el tiempo. Basta de testosterona y balas. Es tiempo de romance al estilo Tarantino. Marcelus, el Jefe, quiere que el afortunado Travolta saque a su esposa para que se divierta. Cosas de hombres adictos al trabajo, supongo. Llevar a Uma Thurman de paseo debe ser toda una faena así que es conveniente darse valor y mejor que un Red Bull (que en esa época no existía) vale la pena probar con aspirar polvos mágicos de la mesa de tu traficante preferido. One more for the trip y va en camino a la cita con el paquete más explosivo de droga en el bolsillo del abrigo.

La entrada de la sensual Uma lo dice todo de ella, pies descalzos sobre el lujoso piso de la casa luego de conversar por el intercomunicador con su visita, ¿salimos? ¡y vaya salida! El local más curioso de la ciudad donde todo el jet set de Hollywood ha sido congregado para atender a los clientes cómodamente sentados en los chasis de chryslers y otros autos de la edad de oro norteamericana. Es como un museo de cera andante con restaurante incorporado. Y si de recuerdos hablamos ¿por qué no aprovechar para hacer bailar a John Travolta varios años después de sus éxitos de los 70? Una escena genial con una sensual Uma Thurman que saca provecho al máximo de sus diálogos al estilo Tarantino. La fascinación satura el ambiente, casi hasta puede cortarse con un cuchillo. Nota para los fanáticos, el personaje de Uma Thurman comenta que tuvo la oportunidad de hacer un piloto para una serie de televisión de un grupo de chicas aventureras, una negra, una francesa, una rubia y ella, la lanzadora de cuchillos. ¿Es necesario más o con lo dicho basta para sacar a la luz a Kill Bill, una película que recién vendría diez años después? Este dato sorprende, y parece encontrar su explicación en el método que Tarantino en diversas entrevistas dice que usa: él crea historias como si fuesen novelas y filma secciones de ellas. ¿será que hay todo un universo Tarantino en ese cerebro privilegiado, del cual nos falta mucho que ver? Habrá que poner más atención a las pistas sueltas.

La velada entre Uma Thurman y Travolta promete más cosas, la pareja felizmente ganadora del premio de baile llega eufórica a casa y la noche es joven ¿quién habría tenido el valor de salir a bailar después de esos dos? Travolta se esconde en el baño para convencerse de no acostarse con la esposa de su jefe, mientras en el estéreo suena una pegajosa canción ella encuentra un pequeño tesoro en el abrigo de su galán. Y comete el error de aspirarlo. Una costumbre poco sana.
Ahora, lo extraño para Travolta es que ya no tiene que preocuparse por ser seducido por la esposa de su jefe quien yace moribunda en su sofá; sino en salvarle la vida y de paso su propio cuello. Como no parece tener todavía muchas amistades en la ciudad no tiene mejor idea que llevarla donde su proveedor de drogas favorito. Luego de un divertido diálogo por celular (que sería un deleite para la policía escuchar) llevan a la joven al interior de la casa y logran revivirla de una puñalada, mejor dicho asestándole en pleno pecho una jeringa para revivirla.  Otra de las grandes escenas de Pulp Fiction donde el romanticismo hace rato se perdió y la violencia vuelve aunque como una broma de mal gusto, como los chistes del programa piloto al que se refirió Uma Thurman. Hay que salvar los momentos de grandes silencios, después de todo ellos significan algo, y esa noche se ha dicho mucho y se ha vivido mucho más aún. ¿Por qué no acabar con un chiste malo la velada: papá tomate, mamá tomate y bebé tomate. Este último se retrasa y papá tomate lo aplasta diciéndole “cátchup”: un cruel juego de palabras que alude a alcanzarlos y a la vez al tomate aplastado. Tarantino gusta de las bromas, pero normalmente son crueles. Cierre de la noche: Travolta manda un beso volado a la belleza que va a dormir. Nunca hubo una mejor velada que acabase tan mal.

Los dos gangsters vestidos de traje oscuro son dos gangsters vestidos como nerds para un partido de vóley en la playa. Marcelus Wallace va a recibir su maletín y da un consejo al boxeador Butch: Que su trasero bese la lona. ¿Una molestia por eso? Es el orgullo. Fuck Proud! El orgullo es un estorbo y no se recuerda cuando se goza en el Caribe una placentera jubilación de una carrera boxística que fue avara en campeonatos. Ya eres viejo, si ibas a ser campeón, lo habrías sido antes. Ahora ya no tiene sentido. Y Bruce Willis pide un cigarrillo (como en la canción que Tarantino desenterró para el recuerdo) mientras choca con un altivo y malgeniado Travolta (quien sobradas razones tiene, pero aún no llegamos a ese extremo del bucle).

El hecho es que Butch ni se deja ganar, ni se deja atrapar por los muchachos de Marcelus Wallace. Su plan de retiro es distinto: a través de las apuestas (que estaban millonariamente contra él, dicho sea de paso). Todo bien, el escape, la seductora taxista colombiana Esperanza Villalobos y la llegada a la pensión a dormir. Lástima que la novia de Butch no sea una genio precisamente y que olvidó empacar el famoso reloj de bolsillo que su abuelo y su padre le legaron. Aquí la historia tiene la estructura de los cuentos de la Mil y una noches, porque una narración está preñada de otra que le da sentido. En este caso, el reloj de Butch fue comprado por su abuelo que sobrevivió a la II guerra y este fue llevado por su padre quien murió en Vietnam haciendo un trato con su amigo: el que sobreviviese hablaría con el hijo del otro. Lástima que a Butch le tocara el premio y como consuelo el reloj escondido en el ano de dos hombres (otro truco de Tarantino de humor más oscuro que el tono más negro). Pronto la historia tendrá más repercusiones escatológicas.

Butch logra entrar a casa y rescatar el reloj olvidado por su novia. Pero también encuentra al matón Travolta con los pantalones abajo y saliendo del baño. Afortunadamente la visita fue lo suficientemente cortés como para dejar el arma fuera del baño, probablemente es difícil responder a las necesidades fisiológicas con una escopeta recargada al costado del asiento. Si buscamos un orden cronológico, aquí se está cerrándose el bucle.
Butch escapa, contento que  las cosas sean tan fáciles. Llegar a la pensión no tomará mucho tiempo en auto a pesar del tránsito y los semáforos… ¡Y Marcelus Wallace caminando en frente tuyo cuando el semáforo está en rojo! Butch no tiene mucho tiempo para discutir frente al revólver que ve asomar por lo que lanza el auto contra Marcelus Wallace a toda velocidad a costa de estrellarse en la siguiente esquina. Lo que sigue es un extraño y perversamente divertido tiroteo entre Butch y Marcelus, uno más maltrecho que el otro, hasta llegar a una tienda de antigüedades administrada por el típico “White trash” sureño. A este no le costará mucho esfuerzo reducir a sus visitantes y decirle al Sheriff que dos moscas han caído en la telaraña.

 La telaraña tiene las cosas más sórdidas que cualquier enfermiza imaginación puede nombrar. Bondage, trajes de sadomasoquismo de cuero, un monigote amarrado, con un Sheriff y su amigo de notorias perversiones sexuales que Marcelus Wallace descubrirá con el dolor de su recto el tiempo que demora Butch en liberarse y rescatarlo (a pesar que no era la primera idea que le vino a la cabeza).
Butch y Marcelus terminan dominado la situación. Este último quiere venganza y planea aplicársela al Sheriff que está mal herido, pero aún vivo. Los que hasta hace un momento se querían matar tienen un momento extraño de compañerismo “ya no hay nada entre nosotros”, perfecta cita a lo Tarantino. El objeto de la ira pasó a ser otro. Si Samuel Jackson viera a su jefe ahora, tendría que cambiar su pregunta, felizmente eso pasó antes. Si Butch se va de la ciudad discretamente y con el secreto bien callado no tiene que preocuparse.

¿Trae suerte o no la trae, ese reloj de bolsillo? Difícil decirlo, lo que es claro es que acompañó a los varones de la familia en sus respectivos viajes al infierno. Díganme si no es una reliquia que merece conservarse.
La ruleta sigue girando y regresamos a los gangsters en su faena matinal. Luego de acabar con una lluvia de tiros al que jugó sucio a su jefe, del clóset aparece inesperadamente el peor tirador de la historia del cine quien de manera prolija vacía sus dos armas sin acertar a ninguno de los dos. En cambio, Travolta y Jackson no son tan generosos. Tarantino juega con la sorpresa de la escena, que es una lluvia de balas por uno y otro lado. Aquí no hay difuminados que sugieran el abaleamiento del traficante de poca monta, la sangre brota como cátchup sin sutilezas. Si al horror de esta escena sucede el pánico del sujeto con pésima puntería, Tarantino logra de una extraña manera uno de los momentos más perversamente divertidos de la película, que no se detiene, sino que se prolonga con la celestial “conversión” de Samuel Jackson. ¡Un milagro, nada menos!
Nueva discusión en el auto, ya no sobre hamburguesas sino sobre milagros. Travolta a punto de perder la calma pregunta al joven gangster que llevan atrás sobre su opinión, con tan mala suerte que su gatillo flojo provoca la muerte del chico y un profuso baño de sangre al interior del auto y de sus ocupantes.

Para solucionar el problema, se refugian en casa de un amigo, interpretado por el propio Tarantino, quien los recibe preocupado “si Dolly nos encuentra haciendo cosas de mafiosos, me pide el divorcio y yo no lo deseo”. ¿qué hacer? Es hora que Marcelus llame a la caballería, o al eficiente Mr. Fox.
Harvey Keitel, el metódico y calculador Mr. Fox interpreta a un soberbio personaje del universo Tarantino. ¿No sería interesante usarlo en algún proyecto después? Esperemos que Tarantino haya pensado en eso. Sus diálogos son divertidos y saca provecho al máximo de la situación. Y pensar que solo se trata de una persona que llega a decirle a los muchachos qué hacer: lavar el auto lo mejor posible y salir con el cadáver hacia una compactadora de autos.
La mañana no termina para los comelones Samuel Jackson y Travolta, han salido del problema pero aún deben entregar el maletín a su jefe y van a parar a una cafetería de los suburbios, justo el mismo lugar donde una pareja de delincuentes de medio pelo discutió al inicio de toda la película, sobre la conveniencia de dejar de atracar gasolineras y concentrarse en restaurantes, donde no hay seguridad y la gente no quiere problemas. Infausta coincidencia para todos.

Otra soberbia escena con Tim Roth vaciando la caja y los bolsillos de los clientes a la vez que es atrapado por Samuel Jackson, quien ya no desea matar a nadie pero no puede permitir que se vayan con el maletín. La negociación que se realiza entre Tim Roth y Amanda Plummer (Honey Bunnie) con Samuel L. Jackson es espectacular y mantiene al público en vilo. Al final todos ganan, los ladrones se llevan su botín, Samuel L. Jackson se lleva su maletín y algo de sabiduría al estilo Kane de Kung Fu (y pensar que Tarantino se daría el lujo de dirigir a David Carradine, en uno de sus últimos grandes papeles). Travolta no llega a intervenir a petición del aspirante a vagabundo Zen y parte con su compañero a rendir cuentas a su jefe. Llevan su maletín. No sabemos qué es, pero su retirada es muy “cool” a pesar que ya no llevan sus trajes manchados de sangre, sino polos playeros y shorts. Mientras enfundan sus revólveres en sus shorts suena la música de cierre, muy veraniega, muy antológica.

Han pasado más de dos horas de puro placer fílmico, situaciones crueles pero delirantemente divertidas, argumentos extraños donde una situación rocambolesca es seguida de otra aún mayor. Tarantino, como un hábil narrador de historias ha logrado suspender nuestra natural incredulidad durante más de 120 minutos y mientras los créditos finales aparecen, cuesta trabajo regresar a la realidad. Afuera me espera la calle ruidosa y el tumulto que rodea ese oasis de tranquilidad que en su tiempo fue la Filmoteca de Lima, que actualmente es el MALI.
Y después han pasado cerca de veinte años y me encuentro en el Multicine UVK de Surco, el ambiente es distinto, pero el asombro que deja esta película aún se sigue dando. Como ver una postal algo amarillenta de un recuerdo muy querido. Y vuelvo a salir a la calle igual de transitada, es preciso correr para alcanzar una combi, no vaya a ser que me descuide termine alcanzado por una combi que me haga catchup.

(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Derrota de NADINE HEREDIA: cayó el Ministro de Trabajo Villena par Amílcar Adolfo Mendoza Lundi 24 Décembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


A pesar de los denodados esfuerzos de la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia, el clamor popular por justicia logró imponerse sobre el abuso y la impunidad. La ley supuestamente es para todos por igual, pero en los hechos de la vida diaria los derechos son para unos pocos cercanos al poder y las obligaciones son para todos los demás.

Por esta vez, a pesar de haber pasado más de una semana de los hechos, la justicia ha sido para todos por igual. Nadine Heredia ha demostrado que torcer su brazo ha sido difícil, a la vez que su poca disposición para aplicar la igualdad entre todos los ciudadanos. Incluidos "sus" Ministros.

Ojalá el gobierno no se vengue con los trabajadores del aeropuerto de Arequipa ni esperen a que el escándalo amaine para cobrar cuentas con la joven Ana Lucía Ramos Mariscal.


DIARIO 16...10 DE DICIEMBRE DE 2012
http://diario16.pe/noticia/21098-ministro-abusivo-y-mentiroso-sale-del-gobierno


Los contundentes documentos en su contra, sus propias contradicciones y la posibilidad de que en el Congreso lo interpelen y luego lo censuren hicieron insostenible la permanencia en el gobierno del ministro de Trabajo y Promoción del Empleo José Villena Petrosino, quien mañana hubiese cumplido un año en el cargo.

La salida de Villena Petrosino se produjo porque el pasado martes 27 de noviembre protagonizó un vergonzoso incidente en el aeropuerto de Arequipa, donde agredió físicamente a una joven trabajadora de LAN y amenazó a un grupo de trabajadores con despedirlos por impedirle abordar un avión que estaba a punto de despegar.

Tal vez con la intención de dar un mensaje de desagravio a las mujeres del Perú –que no minimiza su destacada trayectoria profesional–, ayer el presidente de la República, Ollanta Humala, le tomó juramento a la abogada Teresa Laos Cáceres, quien a partir de ahora será la responsable de dirigir el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. (Ver página 4)

Aunque intentó mantenerse en el cargo llegando al extremo de mentirle al país en tres oportunidades al afirmar que no golpeó a Ana Lucía Ramos Mariscal (24), a pesar de que el resultado médico de la joven lo desmintió, el ahora extitular de Trabajo José Villena se dignó a renunciar.

Según fuentes de diario16, el ahora exministro de Trabajo presentó su renuncia en la noche del último sábado y ayer por la tarde el presidente Ollanta Humala se la aceptó porque ya había encontrado a su reemplazante.

Sin embargo, una muestra de que en todo momento quiso aferrarse al cargo y permanecer en el gobierno es que su salida se produjo once días después de ocurridos los hechos. A esto hay que sumarle el respaldo que recibió por parte del primer ministro, Juan Jiménez; de la primera dama, Nadine Heredia; y de varios ministros como el de Agricultura, Milton von Hesse.

PERDIDO EN SU LABERINTO

El jueves de la semana pasada, tras una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, José Villena Petrosino apareció en el patio de Palacio de Gobierno y brindó una conferencia de prensa en la que ofreció disculpas por el bochornoso incidente que protagonizó en el aeropuerto de Arequipa, pero negó por tercera vez haber agredido a la trabajadora de LAN.

En sus declaraciones el exministro de Trabajo no mostró ninguna intención de querer renunciar y solo manifestó que “el presidente de la República tiene la facultad y potestad de decidir, cuando lo estime pertinente, si sigo o no sirviendo al país”.

Dos días antes, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo publicó una nota de prensa en la que indicó que José Villena viajó a Arequipa para ofrecerles disculpas a los trabajadores que agredió y que estos se la aceptaron. En esa ocasión volvió a negar que hubiera agresión física.

Pero apenas se hizo público el vergonzoso incidente, Villena Petrosino declaró en una emisora radial que “en ningún momento hubo un entredicho con el personal de la aerolínea. En verdad no ha pasado nada de las cosas que están diciendo allí”. El ahora exministro se olvidó de que la mentira tiene patas cortas.

“AHORA YA PUEDO DORMIR TRANQUILA”

Ana Lucía Ramos Mariscal (24), la joven que fue víctima de la cobarde y abusiva agresión física cometida por el ahora exministro de Trabajo y Promoción del Empleo José Villena Petrosino, ha recuperado lo más sagrado para ella: su tranquilidad.

La joven arequipeña, involucrada a la fuerza en esta lamentable situación, se encontraba durmiendo cuando una de sus amigas la llamó a su celular y le contó que Villena Petrosino había presentado su dimisión. “No te creo, por fin ya se acaba la novela”, respondió Ana Lucía.

Desde que se hizo público el incidente en el aeropuerto de Arequipa, la trabajadora de LAN prefirió mantener un perfil bajo y decidió no dar ningún tipo de declaraciones a los medios de comunicación. Apenas quería conversar del tema con sus amistades y familiares, y finalmente retiró la denuncia contra el entonces ministro de Trabajo por temor a represalias.

Lo único que hizo fue publicar una nota en su cuenta de Facebook, donde, utilizando la historia bíblica de David y Goliat, dejó entrever que desistió de su denuncia porque Villena Petrosino tiene mucho poder.

“Ella siente que si el ministro ya ha renunciado, el tema deja de ser mediático y puede recuperar su tranquilidad y ser una persona normal”, revela una de sus amigas, quien agregó que Ana Lucía está barajando la posibilidad de declarar a la prensa, ya que el ahora extitular de Trabajo no tiene el poder que tenía cuando era ministro.

La conversación entre ambas fue breve, pero sin duda era la llamada que esperaba la joven de 24 años. “Por fin recupero mi tranquilidad, ahora ya voy a poder dormir tranquila”, sentenció Ana Lucía.

PADRE DE JOSÉ VILLENA TAMBIÉN MIENTE 

El ahora exministro de Trabajo y Promoción del Empleo no se cansa. José Villena Petrosino insiste en que no agredió físicamente a la joven trabajadora de LAN, pero esta vez lo dice a través de su padre, quien con una nueva versión de los hechos sale a defenderlo.

Ayer José Villena Hidalgo, padre del exfuncionario, se presentó en el programa “Agenda política” y no solo negó que su hijo haya agredido a Ana Lucía Ramos Mariscal (24), sino que además dio una antojadiza versión de lo sucedido en el aeropuerto de Arequipa y afirmó que el exministro de Trabajo fue atacado físicamente por personal de seguridad.

“No lo dejan pasar. Él quiere entrar y un guardia le pone la mano en la cara y él (Villena) voltea y dice que lo están agrediendo y que es el ministro. No hubo ninguna agresión de su parte”, manifestó.

Villena Hidalgo aseguró que el video en el que se aprecia a su hijo en el citado terminal aéreo fue editado y emplazó a Ramos Mariscal a denunciar públicamente que fue agredida.

“(José Villena) no ha pegado, no hubo destrozos. Mi hijo es incapaz de pegarle a una mujer. Que ella (Ramos) diga si le ha pegado”, declaró. ¿Más mentiras?

ADEMÁS
Según el certificado médico del Instituto de Medicina Legal de Arequipa, Ana Lucía Ramos Mariscal presentó un morentón de 4x2 cm en la región posterior del antebrazo derecho, ocasionado por un golpe.

DIEGO HERNÁNDEZ
dhernandez@diario16.com.pe






(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Derrota de NADINE HEREDIA: cayó el Ministro de Trabajo Villena par Amílcar Adolfo Mendoza Lundi 24 Décembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS


A pesar de los denodados esfuerzos de la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia, el clamor popular por justicia logró imponerse sobre el abuso y la impunidad. La ley supuestamente es para todos por igual, pero en los hechos de la vida diaria los derechos son para unos pocos cercanos al poder y las obligaciones son para todos los demás.

Por esta vez, a pesar de haber pasado más de una semana de los hechos, la justicia ha sido para todos por igual. Nadine Heredia ha demostrado que torcer su brazo ha sido difícil, a la vez que su poca disposición para aplicar la igualdad entre todos los ciudadanos. Incluidos "sus" Ministros.

Ojalá el gobierno no se vengue con los trabajadores del aeropuerto de Arequipa ni esperen a que el escándalo amaine para cobrar cuentas con la joven Ana Lucía Ramos Mariscal.


DIARIO 16...10 DE DICIEMBRE DE 2012
http://diario16.pe/noticia/21098-ministro-abusivo-y-mentiroso-sale-del-gobierno


Los contundentes documentos en su contra, sus propias contradicciones y la posibilidad de que en el Congreso lo interpelen y luego lo censuren hicieron insostenible la permanencia en el gobierno del ministro de Trabajo y Promoción del Empleo José Villena Petrosino, quien mañana hubiese cumplido un año en el cargo.

La salida de Villena Petrosino se produjo porque el pasado martes 27 de noviembre protagonizó un vergonzoso incidente en el aeropuerto de Arequipa, donde agredió físicamente a una joven trabajadora de LAN y amenazó a un grupo de trabajadores con despedirlos por impedirle abordar un avión que estaba a punto de despegar.

Tal vez con la intención de dar un mensaje de desagravio a las mujeres del Perú –que no minimiza su destacada trayectoria profesional–, ayer el presidente de la República, Ollanta Humala, le tomó juramento a la abogada Teresa Laos Cáceres, quien a partir de ahora será la responsable de dirigir el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. (Ver página 4)

Aunque intentó mantenerse en el cargo llegando al extremo de mentirle al país en tres oportunidades al afirmar que no golpeó a Ana Lucía Ramos Mariscal (24), a pesar de que el resultado médico de la joven lo desmintió, el ahora extitular de Trabajo José Villena se dignó a renunciar.

Según fuentes de diario16, el ahora exministro de Trabajo presentó su renuncia en la noche del último sábado y ayer por la tarde el presidente Ollanta Humala se la aceptó porque ya había encontrado a su reemplazante.

Sin embargo, una muestra de que en todo momento quiso aferrarse al cargo y permanecer en el gobierno es que su salida se produjo once días después de ocurridos los hechos. A esto hay que sumarle el respaldo que recibió por parte del primer ministro, Juan Jiménez; de la primera dama, Nadine Heredia; y de varios ministros como el de Agricultura, Milton von Hesse.

PERDIDO EN SU LABERINTO

El jueves de la semana pasada, tras una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, José Villena Petrosino apareció en el patio de Palacio de Gobierno y brindó una conferencia de prensa en la que ofreció disculpas por el bochornoso incidente que protagonizó en el aeropuerto de Arequipa, pero negó por tercera vez haber agredido a la trabajadora de LAN.

En sus declaraciones el exministro de Trabajo no mostró ninguna intención de querer renunciar y solo manifestó que “el presidente de la República tiene la facultad y potestad de decidir, cuando lo estime pertinente, si sigo o no sirviendo al país”.

Dos días antes, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo publicó una nota de prensa en la que indicó que José Villena viajó a Arequipa para ofrecerles disculpas a los trabajadores que agredió y que estos se la aceptaron. En esa ocasión volvió a negar que hubiera agresión física.

Pero apenas se hizo público el vergonzoso incidente, Villena Petrosino declaró en una emisora radial que “en ningún momento hubo un entredicho con el personal de la aerolínea. En verdad no ha pasado nada de las cosas que están diciendo allí”. El ahora exministro se olvidó de que la mentira tiene patas cortas.

“AHORA YA PUEDO DORMIR TRANQUILA”

Ana Lucía Ramos Mariscal (24), la joven que fue víctima de la cobarde y abusiva agresión física cometida por el ahora exministro de Trabajo y Promoción del Empleo José Villena Petrosino, ha recuperado lo más sagrado para ella: su tranquilidad.

La joven arequipeña, involucrada a la fuerza en esta lamentable situación, se encontraba durmiendo cuando una de sus amigas la llamó a su celular y le contó que Villena Petrosino había presentado su dimisión. “No te creo, por fin ya se acaba la novela”, respondió Ana Lucía.

Desde que se hizo público el incidente en el aeropuerto de Arequipa, la trabajadora de LAN prefirió mantener un perfil bajo y decidió no dar ningún tipo de declaraciones a los medios de comunicación. Apenas quería conversar del tema con sus amistades y familiares, y finalmente retiró la denuncia contra el entonces ministro de Trabajo por temor a represalias.

Lo único que hizo fue publicar una nota en su cuenta de Facebook, donde, utilizando la historia bíblica de David y Goliat, dejó entrever que desistió de su denuncia porque Villena Petrosino tiene mucho poder.

“Ella siente que si el ministro ya ha renunciado, el tema deja de ser mediático y puede recuperar su tranquilidad y ser una persona normal”, revela una de sus amigas, quien agregó que Ana Lucía está barajando la posibilidad de declarar a la prensa, ya que el ahora extitular de Trabajo no tiene el poder que tenía cuando era ministro.

La conversación entre ambas fue breve, pero sin duda era la llamada que esperaba la joven de 24 años. “Por fin recupero mi tranquilidad, ahora ya voy a poder dormir tranquila”, sentenció Ana Lucía.

PADRE DE JOSÉ VILLENA TAMBIÉN MIENTE 

El ahora exministro de Trabajo y Promoción del Empleo no se cansa. José Villena Petrosino insiste en que no agredió físicamente a la joven trabajadora de LAN, pero esta vez lo dice a través de su padre, quien con una nueva versión de los hechos sale a defenderlo.

Ayer José Villena Hidalgo, padre del exfuncionario, se presentó en el programa “Agenda política” y no solo negó que su hijo haya agredido a Ana Lucía Ramos Mariscal (24), sino que además dio una antojadiza versión de lo sucedido en el aeropuerto de Arequipa y afirmó que el exministro de Trabajo fue atacado físicamente por personal de seguridad.

“No lo dejan pasar. Él quiere entrar y un guardia le pone la mano en la cara y él (Villena) voltea y dice que lo están agrediendo y que es el ministro. No hubo ninguna agresión de su parte”, manifestó.

Villena Hidalgo aseguró que el video en el que se aprecia a su hijo en el citado terminal aéreo fue editado y emplazó a Ramos Mariscal a denunciar públicamente que fue agredida.

“(José Villena) no ha pegado, no hubo destrozos. Mi hijo es incapaz de pegarle a una mujer. Que ella (Ramos) diga si le ha pegado”, declaró. ¿Más mentiras?

ADEMÁS
Según el certificado médico del Instituto de Medicina Legal de Arequipa, Ana Lucía Ramos Mariscal presentó un morentón de 4x2 cm en la región posterior del antebrazo derecho, ocasionado por un golpe.

DIEGO HERNÁNDEZ
dhernandez@diario16.com.pe






(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

coitus interruptus par Amílcar Adolfo Mendoza Lundi 10 Décembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS




COITUS INTERRUPTUS


Sostengo la cervecita heladita
para llevarla a mi amorcito
que aloca mi corazoncito:
Helenita, quien está calientita
y sobre la arenita está adorable
lo cual es algo que ella bien sabe,
porque recibe cuanto elogio cabe
de todo veraneante que pasa
al piropear su bello rostro angelical
mirando su trasero fenomenal
y las miradas envidiosas y desafiantes
de cada fémina que no es lesbiana.


Mi amigo David nos trajo a la playa
en su auto estrenado esta semana,
su viejo es lo que se dice un magnate
y tiene carta pase en el Club de Eisha.

Lástima que la mañana acabe tan pronto,
y que Helenita ya no esté tan caliente
luego de dispararle mi revólver
por querer hacerme ver como tonto
mandándome por cerveza bien lejos
para que me sea imposible ver
como me traicionaban los muy pendejos.






CUENTO FRUSTRADO


Su larga cabellera se estira
tal como las divas en las pelis
cuando se quitan el casco
y uno está que las mira
con rumor en la pelvis
y decirlo no me da asco.


Dejo el casco suavemente sobre la moto,
y me pongo a pensar muy rápido
en dónde resultará más cómodo
invitarle un rico pollo a la brasa
para luego hacer cosas que no comento.


Eso sí, tiene que ser algo muy bueno
porque pretendo que la inversión
permita llegar rápido al vacilón
empezando con tocadita al seno
y la noche me sea propicia.


En la hostal suenan sus tacos aguja
es un lomazo escucho por algún lado
mientras pongo cara de galan consumado.


Mi corazón por la agitación se me estruja
Una vez que ella está totalmente desnuda
y compruebo estupefacto que tiene de todo
lo que cualquier hombre desea tener.
Y demasiado grande, el muy granuja.


(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

coitus interruptus par Amílcar Adolfo Mendoza Lundi 10 Décembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS




COITUS INTERRUPTUS


Sostengo la cervecita heladita
para llevarla a mi amorcito
que aloca mi corazoncito:
Helenita, quien está calientita
y sobre la arenita está adorable
lo cual es algo que ella bien sabe,
porque recibe cuanto elogio cabe
de todo veraneante que pasa
al piropear su bello rostro angelical
mirando su trasero fenomenal
y las miradas envidiosas y desafiantes
de cada fémina que no es lesbiana.


Mi amigo David nos trajo a la playa
en su auto estrenado esta semana,
su viejo es lo que se dice un magnate
y tiene carta pase en el Club de Eisha.

Lástima que la mañana acabe tan pronto,
y que Helenita ya no esté tan caliente
luego de dispararle mi revólver
por querer hacerme ver como tonto
mandándome por cerveza bien lejos
para que me sea imposible ver
como me traicionaban los muy pendejos.






CUENTO FRUSTRADO


Su larga cabellera se estira
tal como las divas en las pelis
cuando se quitan el casco
y uno está que las mira
con rumor en la pelvis
y decirlo no me da asco.


Dejo el casco suavemente sobre la moto,
y me pongo a pensar muy rápido
en dónde resultará más cómodo
invitarle un rico pollo a la brasa
para luego hacer cosas que no comento.


Eso sí, tiene que ser algo muy bueno
porque pretendo que la inversión
permita llegar rápido al vacilón
empezando con tocadita al seno
y la noche me sea propicia.


En la hostal suenan sus tacos aguja
es un lomazo escucho por algún lado
mientras pongo cara de galan consumado.


Mi corazón por la agitación se me estruja
Una vez que ella está totalmente desnuda
y compruebo estupefacto que tiene de todo
lo que cualquier hombre desea tener.
Y demasiado grande, el muy granuja.


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Oda a los fracasos de la selección nacional de fútbol par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 17 Novembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS




ODA A LOS DIRIGENTES DEL “FULBO” PERUANO





Han pagado a un nuevo DT una generosa suma
medio millón de dólares no es una propina, yo diría,
por un magro resultado obtenido, como ironía,
y por añadidura Bolivia nos hundirá en la sima.


A pesar que el frío inclemente me llevó a la cama
con mi cerveza del equipo de todos espero con ansia
y nadie me explica cómo, para calmar algo mi furia,
han pagado a un nuevo DT una generosa suma.

Cuando hablan de matemáticas, permítanme que me ría
Cuando mencionan renuncias, me vuelvo muy escéptico
la mafia continua regalando dinero, lo certifico:
medio millón de dólares no es una propina, yo diría.

El Dirigente es la persona de quien nadie se fía
lleva veinte años fracasando de modo consumado,
viajando y viviendo en hoteles como un potentado,
por un magro resultado obtenido, como ironía.

Decíamos que nuestro ánimo andaba en la cima 
un empate nos hacía alucinar la gran gloria
pero otro fracaso nos devolvió a la real historia
y por añadidura Bolivia nos hundirá en la sima.



ODA A LA SELECCION "DE TODOS"



"Arriba Perú", se ha dicho, sufrido aficionado
ya que matemáticamente todavía podemos clasificar,
aunque muy bien sepamos que nunca van a ganar
por masoquismo no dejarás el televisor apagado


"Rozando el travesaño", es nuestro grito ahogado,
el gol todavía no aparece para aliviar la tensión
y aunque que la fortuna nos dará otra humillación,
"Arriba Perú", se ha dicho, sufrido aficionado.

La sonrisa nerviosa del entrenador se puede apreciar,
el Perú juega bonito pero pierde como siempre
pero los jugadores piensan tener la noche libre,
ya que matemáticamente todavía podemos clasificar.

Comprarás muy cara la entrada para verlos jugar,
así cumplirás tu sagrado deber de hincha nacional
de la "selección de todos" y el optimismo irracional
aunque muy bien sepamos que nunca van a ganar.

Tú sacrificio, déjame decirte, será muy apreciado
por los dirigentes y su corte de ratas y sanguijuelas,
y aunque ya no sabes a qué santos prenderles velas,
por masoquismo no dejarás el televisor apagado.



(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Oda a los fracasos de la selección nacional de fútbol par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 17 Novembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS




ODA A LOS DIRIGENTES DEL “FULBO” PERUANO





Han pagado a un nuevo DT una generosa suma
medio millón de dólares no es una propina, yo diría,
por un magro resultado obtenido, como ironía,
y por añadidura Bolivia nos hundirá en la sima.


A pesar que el frío inclemente me llevó a la cama
con mi cerveza del equipo de todos espero con ansia
y nadie me explica cómo, para calmar algo mi furia,
han pagado a un nuevo DT una generosa suma.

Cuando hablan de matemáticas, permítanme que me ría
Cuando mencionan renuncias, me vuelvo muy escéptico
la mafia continua regalando dinero, lo certifico:
medio millón de dólares no es una propina, yo diría.

El Dirigente es la persona de quien nadie se fía
lleva veinte años fracasando de modo consumado,
viajando y viviendo en hoteles como un potentado,
por un magro resultado obtenido, como ironía.

Decíamos que nuestro ánimo andaba en la cima 
un empate nos hacía alucinar la gran gloria
pero otro fracaso nos devolvió a la real historia
y por añadidura Bolivia nos hundirá en la sima.



ODA A LA SELECCION "DE TODOS"



"Arriba Perú", se ha dicho, sufrido aficionado
ya que matemáticamente todavía podemos clasificar,
aunque muy bien sepamos que nunca van a ganar
por masoquismo no dejarás el televisor apagado


"Rozando el travesaño", es nuestro grito ahogado,
el gol todavía no aparece para aliviar la tensión
y aunque que la fortuna nos dará otra humillación,
"Arriba Perú", se ha dicho, sufrido aficionado.

La sonrisa nerviosa del entrenador se puede apreciar,
el Perú juega bonito pero pierde como siempre
pero los jugadores piensan tener la noche libre,
ya que matemáticamente todavía podemos clasificar.

Comprarás muy cara la entrada para verlos jugar,
así cumplirás tu sagrado deber de hincha nacional
de la "selección de todos" y el optimismo irracional
aunque muy bien sepamos que nunca van a ganar.

Tú sacrificio, déjame decirte, será muy apreciado
por los dirigentes y su corte de ratas y sanguijuelas,
y aunque ya no sabes a qué santos prenderles velas,
por masoquismo no dejarás el televisor apagado.



(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Cambio Climático par Amílcar Adolfo Mendoza Jeudi 15 Novembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS




Pensé que conocía la muerte y era mi amiga,
Desprecié la vida y con loco afán abracé la codicia.
No fui el único en convertir a Natura en enemiga,
y como otros, extraer su savia me llevó a la demencia.
Ustedes chuparon cada gota de sus ríos,
Drenaron toda la sangre de sus árboles
Cambiaron a Gea y el clima sin remedio
y hasta el Paraíso, sin duda, estaría seco
si hubiera tenido petróleo que ofrecerles,
porque la muerte del futuro no les dio escalofríos
cuando el progreso justicia todo medio.


Siendo ese su fin, entonces no es sorpresa
que ninguna advertencia previa tuviera eco
y ya no fueran válidos los tardíos reproches
cuando desapareció toda energía para los motores
de su gran civilización dominada por la bruma espesa
del oscurantismo que finalmente se quedó a gobernar
con su única ley universal: la del más fuerte
que se apropie de los recursos aún existentes
en una competencia inútil por finalizar el banquete
de las sobras de lo que alguna vez Natura ofreció.
Muertos todos, como la tierra que los cobijó
Te pregunto a ti, como último vergonzoso sobreviviente:
Yo soy vampiro, ¿cuál fue tu pretexto?.


(Lire la suite) Amílcar Adolfo Mendoza

Cambio Climático par Amílcar Adolfo Mendoza Jeudi 15 Novembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS




Pensé que conocía la muerte y era mi amiga,
Desprecié la vida y con loco afán abracé la codicia.
No fui el único en convertir a Natura en enemiga,
y como otros, extraer su savia me llevó a la demencia.
Ustedes chuparon cada gota de sus ríos,
Drenaron toda la sangre de sus árboles
Cambiaron a Gea y el clima sin remedio
y hasta el Paraíso, sin duda, estaría seco
si hubiera tenido petróleo que ofrecerles,
porque la muerte del futuro no les dio escalofríos
cuando el progreso justicia todo medio.


Siendo ese su fin, entonces no es sorpresa
que ninguna advertencia previa tuviera eco
y ya no fueran válidos los tardíos reproches
cuando desapareció toda energía para los motores
de su gran civilización dominada por la bruma espesa
del oscurantismo que finalmente se quedó a gobernar
con su única ley universal: la del más fuerte
que se apropie de los recursos aún existentes
en una competencia inútil por finalizar el banquete
de las sobras de lo que alguna vez Natura ofreció.
Muertos todos, como la tierra que los cobijó
Te pregunto a ti, como último vergonzoso sobreviviente:
Yo soy vampiro, ¿cuál fue tu pretexto?.


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La venganza de Lilith par Amílcar Adolfo Mendoza Samedi 10 Novembre 2012 :: Peru, una provincia de Narnia :: RSS



Acepta los hechos, somos hijos de la misma arcilla e iguales ante Padre. Bien saben ustedes que yo no desciendo de tu costilla. Pero ya no somos iguales. Mira donde estás tú y fíjate cómo estoy ahora. Tu piel ya no es la misma sino arcilla seca y agrietada y tu largo pelo oscuro que cuando hacíamos el amor sofocaba mi rostro ha desaparecido. Una cruel magia los ha robado poco a poco, sin que la veas, dejando en su lugar un mísero rastro de hebras plateadas. Tu juventud ha sido raptada de manera furtiva, como cuando los zorros  atraen a su perdición a tus ovejas, una a una, de manera paciente pero ineluctable.

No puedes moverte sin escapar del dolor, por eso veo bajo tus sábanas y apenas puedo creer que el miembro vigoroso que inventó el placer de los hombres se repliega como la cabeza de una anciana tortuga. Conmigo siempre fue arrogante y dispuesto a explorarlo todo. Tan distinto a lo que es ahora. A lo que eres ahora.

Tú también eras arrogante y querías explorarlo todo. Un mundo nuevo digno de tu ardiente curiosidad. Pero te equivocaste en una cosa. No era solo tu mundo. Era nuestro. Los derechos que ostentabas también los tenía yo. Nunca fuiste superior a mí ni por nacimiento ni por hechos. El placer y el descubrimiento no eran sólo para ti.

Lo que eres y lo que soy en este momento lo demuestra. Ahora es todo lo que existe e importa. Cuando cruces la gran frontera que me está prohibida, lo único que quedará de tí es el polvo del camino que realizaste con ella. Con Eva.

Mírala llorando en el jardín. Sufriendo con los demás inútilmente.

Yo me encuentro más allá de ese tipo de sufrimiento. Mejor aún, he descubierto que es completamente inútil. ¡No importa cuánto llore ni sufra ella! No será un mar de lágrimas lo que evite tu viaje, no serán los recuerdos lo que te retendrán un minuto más, ni las más tiernas caricias serán capaces de regresar otra cosa que esas sombras llamadas recuerdos.

Recuerdos.

Ustedes los desean, los invocan con desesperación. Aunque sean dolorosos. Yo no los necesito. No necesito sufrir por nadie tampoco. Soy eterna ahora. Estoy libre de esos patéticos afanes de atesorar recuerdos como si fueran simulacros de inmortalidad. No lo son. Pero no tienen forma de saberlo, no tienen otra cosa que los libere del terror a la vida que se les acaba cada día.

Vete sabiendo que tus recuerdos morirán contigo y que a su debido momento, el hilo rojo que te lleva lo hará con cada uno de quienes lloran por ti. Si, incluso a Eva. Se los llevarán y sus recuerdos morirán con ellos hasta que no quede uno solo. Excepto Padre y yo.

Nuestro Padre. Pero más tuyo que mío. El tira de la cadena que te lleva ahora. Tiene el poder y sabe cómo usarlo. Tú lo hubieras tenido, pero aceptaste el castigo. Bastaba tu rebeldía y serías como yo. Hasta ahora no sé si lo fue por amor a Él o a ella, la que sigue llorándote afuera.

Los odio a todos.



Lilith sigue aquí. Nunca me ha respetado, tampoco sabe de límites.

Pronto, no volveré a abrir los ojos nunca más. No quiero irme viendo lo primero que encontré en el mundo y que tanto dolor ha causado. El sólo verla me enferma aún más, estoy harto de su cabello rojizo y su piel que jamás envejece. No sé qué haces al pie de mi cama. No eres mi mujer ahora. Ese derecho se lo ha ganado quien llora por mí afuera.

Tú no eres capaz de comprender. No aprendiste a amar, solo conoces el poder y el sexo. No eres libre porque no puedas ser capaz de morir. Nadie puede serlo si es esclavo de sus deseos y odios. Tus verdaderos amos y amantes.  Vives para la intriga y la soledad. Yo soy padre de naciones. Mi recuerdo sobrevivirá a mis días, pero el amor que se va conmigo es lo que importa.

No quiero que estés aquí ni un minuto más. Si pudiera hablar lo gritaría hasta el cielo, para que incluso Padre lo escuche. Quiero irme sosteniendo la mano de Eva, mi compañera de condena. Mi fiel y amante compañera. Todo lo que jamás has sido y que nunca serás. Me pregunto a quién odias más. ¿A Padre o a mí?. No creo que odies a Eva, pero la desprecias, como a todos nosotros. En cambio, a mí es imposible odiarte porque sólo logro compadecerte.

Al final lograste tu venganza. Soy un exiliado del Paraíso y ya no recorreré el mundo. Me iré sin conocerlo todo. Todos estos años has sido parte de nuestro camino errante, acechando silenciosamente a Eva y a mí en los momentos de dificultades e incertidumbres tal como los buitres hacen con los animales en el desierto. Este momento debe ser formidablemente agradable para ti. ¿Tanto placer tienes en destruirme que quieres ver cuando mi último aliento abandone este débil cuerpo?. 

¿Odias a Padre ahora que eres su Igual? No con la misma vehemencia que a mí, estoy seguro. Confiabas que todo resultaría como planeaste. No obstante, soy la pieza que falló en tu intriga. Actué contra lo previsto. Padre me perdonará cuando ya no sea otra cosa que polvo y Eva me regaló las ganas de vivir que me robaste, gracias a eso puedo regresar satisfecho a la tierra. Ese privilegio te está negado Lilith. Regresa con tus demonios y tu noche eterna.

Fui expulsado del paraíso, tú de la luz. Este no es tu lugar, no lo mereces.


Perdóname amado Adán.

No sabes cuánto deseo estar a tu lado aunque no lo merezco. Soy una necia, y más aún, soy la culpable. Me sentiría menos avergonzada si tus ojos me lo dijeran.

Quiero volver y abrazarte con estas flores que estoy cortando en nuestro jardín.

No son como las del jardín perdido, pero son lindas. Como tu sonrisa luego que tu piel tostada al sol y sudorosa caía sobre la mía en nuestra cama, cansados del trabajo. Perder el jardín de Padre no es tan doloroso como perderte. Y la culpa sólo mía. La vergüenza también. Como cuando Padre nos hizo sentir su rabia, ese temible dolor que hasta entonces no conocíamos. Ese día aún no lo entiendo, pero me da pena. Lo recuerdo y quisiera saber si soy capaz de cambiar algo. Que duela menos. Tantas veces he visitado ese recuerdo que se volvió familiar, menos cruel, sin embargo aún duele. No creo que viva tanto para dominar este sentimiento de vergüenza. Te he dado hijos y a través de ellos viviremos en sus recuerdos, pero mis actos han puesto fin a sus días antes de nacer. Yo les doy vida a todos, pero soy quien los mató antes.

Te vas antes que yo y es mi culpa. Sólo quiero que no vayas tan lejos que me cueste trabajo alcanzarte cuando me toque partir.

Ese día funesto también me encontraba cortando flores, que no eran nuestras. Eran del jardín de Padre. Lindas como no he visto otras después.

Estaba distraída cuando esa gran serpiente roja se enroscó en mi pierna y me hizo caer. Quería que me soltase y no me dejaba en paz. Nunca ví una serpiente agresiva. Definitivamente, esa no era una serpiente común. Tampoco sabía que otro ser pudiera hablar. Sólo conocía tu voz ronca y masculina, Adán, y la voz de Padre que habla a través de los elementos. Ambas voces dicen cosas que significaban solo lo que oía, escucharlas es tan claro como el agua de los manantiales. La voz de la serpiente era como la mía y a la vez tan extraña. No era clara como el agua de un manantial, sino como el de un pozo repleto de líquenes verdosos donde por más que asomes es imposible adivinar la verdadera profundidad a través del agua turbia. Esas palabras escondían, nunca revelaban.

Cuando lo pienso mejor siento que tenía algo que no conocíamos hasta ese momento. Dolor, angustia e ira. Todo lo que decía tenía un propósito, que no era el de comunicarse, sino de obtener algo. Engañar.

Hasta ese día no supe que el lenguaje servía para otra cosa que decir los hechos y sentimientos tal como son. Pero esa serpiente hablaba con un objetivo distinto al de expresar la verdad; sus palabras seducían y pretendían dar confianza.

- ¿Por qué me hiciste caer?
- ¿Caer? Tropezaste sola querida. Cuando deseo que alguien caiga, lo hace más abajo de donde tú has caído.
- ¿A un precipicio dices? ¿Para qué?
- Sencillo, porque puedo. Además te sorprenderías de qué oscuros y profundos precipicios vengo.

Perdóname Adán. Hablas poco y la serpiente era extraña pero atractiva. Se convirtió en mi confidente y le conté tantas cosas. Incluidas las nuestras.

Debieras haber visto la atención que ponía cuando hablaba de tí, de nuestros encuentros desnudos y jadeantes. A veces, pareciera que supiera como lo hacíamos. En más de una ocasión me pareció advertir que suspiraba y decía "eso le gusta tanto a él". Sólo en esos momentos su voz dejaba de ser áspera y se convertía en algo melancólica, como si anhelase retornar a algo desaparecido para siempre. En ese momento se volvía sincera y cómplice. Creo no equivocarme si digo que sonreía cuando su lengua bífida bisbiseaba suavemente.

No tardó mucho tiempo en preguntarme qué hacíamos cuando nos amábamos. Me dijo que no bastaba el movimiento frenético y previsible de los animales, podía crearse algo nuevo. Un roce audaz e inesperado en la espalda, un arañazo en la espalda, pasar de lo frenético a lo suave, charlar después y no dormir. Cosas inesperadas y fáciles de hacer. Interesantes y deliciosas. Llevarlas a la práctica nos hizo muy felices Adán ¿cómo no iba a confiar en esa serpiente?


Éramos felices en el sexo Adán. ¿Lo recuerdas? Encima de ti me apoderaba de tu miembro y te convertías en prisionero de mis muslos. Te cabalgaba sin misericordia bajo la luz de la luna sin importar el ruido de las hojas secas que laceraban tu espalda. Me alzaba y bajaba una y otra vez, con distintas velocidades, con insospechados giros. Nada calculado, todo espontáneo.

Contemplaba tu rostro enrojecido como las hebras de mi cabello sobre tu pecho y me sentía victoriosa cuando tus ojos se volteaban al infinito, blancos y posesos del momento, así era más fácil sentir cuando me regabas en medio de espasmos. Tu energía quedaba dentro de mí. Esos músculos que antes estaban tan tensos se volvían tiernos y suaves. Así quería tenerte. Y me echaba sobre tu cuerpo para que sientas mi pechos latir sobre los tuyos. Antes que te desvanecieras sin decirme una sola palabra.

No puedo creer que no me hayas extrañado en todos estos años.

No puedo creer que me hayas traicionado.

Mi cuerpo nunca dijo que no cuando estabas encima. Ni se quejó cuando te enterrabas dentro. Pero tú hiciste sendas quejas a Padre. Querías dominar siempre y yo no lo permitía.

Padre te hizo caso. Me hizo incómodos reproches sobre mis gritos que espantaban a las bestias del jardín. ¿Qué era eso de abandonar el libreto de las demás criaturas? ¿Qué sentido tenía ondular las caderas con distintos ritmos o inventar movimientos para acoplarse? Esa locura debía cesar. Si la Creación hubiera contemplado esas cabriolas y meneos, todas las criaturas lo harían.

Padre pasaba malos ratos. Un ángel suyo estaba perdido en la tierra. Su nombre era Asmodeo. Cuando los seres creados por Él empiezan a hacer las cosas por sí mismos, el Orden se altera y cuesta trabajo volverlo a la rutina. No quería que me pierda como Asmodeo. Éramos su creación más amada.

Frases duras y frases de amor juntas no me gustan. Algo se rompió dentro de mi corazón, alguna fibra pequeña sangraba. Lo sabía. Pero callé. Por primera vez callé y escondí mi rabia la cual crecía conforme la ocultaba.

No querías que estuviera arriba, entonces tampoco estaría abajo. Si el problema era el sexo, no lo tendrías Adán. Y Padre no se quejaría que nadie saliera del Orden.

Tus súplicas en la noche me laceraban y ante mi negativa se convirtieron en amenazas. Luego, en violencia. Tus manos me asían con fuerza a la tierra, tus ojos enrojecidos me penetraban antes que tu miembro y tu peso se multiplicaba sobre mi vientre. Eso no era el Orden que yo creía justo. Me zafe y escapé. Corrí lejos, para volver cuando tu ira se extinguiese. No quería dejarte, pero me estabas perdiendo.

Corrí con tanta prisa que a las crujientes hierbas secas le sucedieron las llanuras, y a estas los bosques altivos y oscuros, luego los desiertos y los abrojos que hacen doler al pisar. No me detuve hasta llegar a una laguna, con los pies sangrantes por el camino. La noche regresó y por primera vez en mi vida estuve sola. Echada sobre la tierra contemplé el cielo sin luna ni estrellas. Oscuro como los cabellos de Adán. Por momentos no sabía si estaba ciega, si tenía los ojos cerrados o estaba en un lugar donde la luz no existía. Mis pensamientos se volvieron oscuros mientras recuperaba el aire. Fue entonces cuando una luz cegadora hirió mis ojos. Tardé mucho tiempo en acostumbrarlos a esa invasión de luz. Una vez logrado, vi la cosa más bella que sobre la tierra haya contemplado hasta ese momento. Era un ángel, sin duda. Cubrí mis ojos con mi cabello, oculté mi rostro en la tierra y el cansancio ocultó la luz de mis ojos.

Aún tenía ira cuando le dije a la luz que me arrojaba del suelo fértil y me condenaba a estar solo frente a los elementos. Padre marcó con crueldad mi frente, me obligó a esconderme de su presencia y vagar por los páramos áridos y dormir con la noche como cobijo. Sólo una triste garantía tenía mi vida: quien me asesinase debería pagarlo con creces.

Han pasado  demasiadas lunas. He caminado mucho. He sufrido por muchas vidas. Durante la juventud del mundo estuve lejos. Cuando el mundo creció no solo estuve lejos, sino que también estuve solo, mejor dicho, abandonado. La marca de asesino era ahora mi nombre ya que nadie se atrevía a decir Caín. Al verme pasar las madres alertaban a sus hijos sobre las terribles consecuencias de la envidia y el orgullo. Durante mucho tiempo no conocí contacto humano alguno, mi único mundo eran los animales que cazaba. Estaba condenado a obtener solamente la compañía de mis presas y los predadores con que competía para matar.

Abel solo perdió la vida. En cambio, quedé condenado a vivir bajo las torturas del remordimiento y la soledad. No hay peor manera de curar el orgullo. Peor aún, no existe forma de demostrar arrepentimiento cuando el único contacto posible es con las criaturas que conocen mis flechas. Cuántas veces he rondado tu tienda, padre Adán, cuántas veces con la mirada acompañé a madre Eva a sacar agua del rio, cuántas veces escondí el rostro por temor que me vieran. Contarlas es contar las estrellas de la noche.

He vivido en la tortura de ver lo irremediablemente perdido sin esperanza que reconforte mis noches. Hasta que mi insomnio la encontró danzando alumbrada por un fuego rojizo. Elevaba sus piernas al infinito sin orden ni motivo aparente, sus cabellos eran un torbellino desatado y sus movimientos eran elásticos y vigorosos.

-       ¿Que son esos pasos jovencita?

Ella con los pechos estremecidos por su respiración agitada y el rostro cubierto por una cortina de cabello rojo me dijo que era "una danza".

-       ¿Una danza, quien te la enseno?
-       Nadie. La acabo de crear. ¿Qué opinas?

Eran muchas lunas sin contacto humano y condenado al silencio. De pronto, esta mujer de agradables formas me hizo sentir humano de nuevo. Su danza era lo mejor que haya visto jamás.

- ¿Mujer de la hermosa danza, cuál es tu nombre y de dónde vienes?.
- Soy Lilith, y no importa de dónde vengo. De todos lados soy despreciada.
- Quédate conmigo. Tampoco soy bienvenido en ningún lado.

La bella se sentó a mi lado. Tan cerca que sentí su aroma y su calor. Si alguna vez conocí esa sensación, lo había olvidado. De cualquier manera, esa sensación fue arrebatadora y perturbadora. Y tendría más el resto de la noche. Ella lo dejo muy claro cuando dijo acariciándome el rostro:

- Creo que es hora de conocernos ¿Tienes tiempo?

Era una pregunta rara. Creí que toda mi vida se dirigía a esa sagrada noche.


Cuando desperté musite su nombre muchas veces. Pero Adán no respondió. No estaba allí. No tenía sentido. ¿Quién, si no fue él, me poseyó esa noche?
Su olor estaba ausente. Pero entre mis piernas sentía los estragos de una visita. ¿Quién?

Los recuerdos empezaron a aflorar. Esa luz gentil que me envolvió, la placentera quietud de las aguas del lago y mi cansancio. Ahora yacía cansada, pero satisfecha.

Y no sabía a quién agradecer.

La laguna seguía quieta. Los sonidos estaban expulsados de ese paraje. Si ponía atención lograba escuchar los latidos de mi corazón.

¿Quién?

Entonces volvió la luz. No podía ser humano. Era divino. Un ángel. Su voz era dulce pero se escuchaba distante. Como si no estuviera frente a mí, sino perdido en alguna estrella.

La luz se hizo materia, y esa materia se hizo semejante a la carne convirtiendo al ángel en la más bella de las criaturas. Sólo verlo aceleraba el corazón de gozo. ¿Cómo desconfiar de una visión tan excelsa?

-       Soy Asmodeo, querida Eva. Te vi errante y confusa. Tan perdida como yo ¿Qué te aflige? ¿Qué te lleva lejos del abrazo del irreprensible Adán, tu compañero?
-       He venido desde lejos, querido Asmodeo, porque sufro. Adán no me concibe como su igual y en el amor trepa sobre mí, pretendiendo dominarme. Estoy humillada. La ira me alejó de él y la nostalgia me hace desear el retorno.
-       Adán ha sido imprudente. ¿Sabes que los ángeles envidiamos el éxtasis al que se entregan sus cuerpos? Esta noche velé tu sueño dentro de tus cálidos muslos. He sentido la suavidad de ellos y la humedad sutil que los inundaba poco a poco. Apenas puedo creer que Padre les haya dado un privilegio como este.
-       ¿Has hecho lo que has dicho? ¿Cómo es posible si no tienes ni materia ni peso?
-       Olvidas que soy Asmodeo, uno de los más importantes ángeles, querida Lilith. No soy Adán, cierto. Pero mis dominios son los sueños, cuando la realidad se esfuma y los pensamientos vagan en el éter. No tengo materia y puedo ser todo lo que ves. Si eres perfecta siendo materia, imagina lo que puedes hacer en mi lugar, tejiendo sueños como las arañas tejen sus redes. La materia no sería un límite y el espacio dejaría de tener significado, como ahora. Si lo deseas puedo llevarte donde tu amado, sin importar cuán lejos se encuentre.
-       Hazlo, te lo ruego y olvidaré lo que hiciste en mi sueño. El peso de mi corazón me atormenta demasiado y no permite retrasos.

Asmodeo cumplió lo que pedí. Llegué al jardín de Padre y vi el rostro de mi amado, el cual sonreía a otra.

Soy Asmodeo. Y también soy Legión, porque somos muchos desde que nos liberé de la ominosa tutela de Padre. No estoy perdido, pese a lo que diga Padre a quien quiera escucharlo. Sólo quiero encontrarme y hacer que los demás también. No puedo existir si no recibo los honores que se me deben, a mí, el Gran Liberador.

Esta criatura, Lilith, me servirá bastante bien para obtener los resultados que deseo. En un solo día lograré alterar la obra que a Padre le tomó seis días crear. Basta aplicar el impulso adecuado, y tengo controlados los hilos que sujetan cada movimiento de ella. Será divertido.

En este momento soy el lobo que pretende atacar al rebaño de ovejas. Padre me busca y piensa que atacaré frontalmente. Me subestima nuevamente y ese error lo lamentará amargamente. Fue un insulto elevar a estos seres hechos de arcilla como señores de esta maravillosa tierra.

Es un desperdicio que pretendo reparar y tú, oh Lilith, eres la solución. Te revestiré con la figura de la serpiente. El disfraz más eficaz es el del animal más astuto de la tierra. No importa cuán enrevesadas sean sus motivaciones, nadie verá mi mano a través de la conducta de esta mujer y nadie verá a la mujer transmutada en este animal. Todo artificio que inventaré, lejos de causar sospechas, será mirado como simple muestra de la natural sagacidad de la serpiente.

Usar a esta mujer, alejada del lado de su hombre, es mi mayor victoria. Serán incontables los siglos para alabar esta hazaña. Ni la liberación por mi mano de la mitad de los ángeles de la tiranía de Padre puede ser comparable. A mí, sólo a mí, entre todos será adjudicada la Gloria.


Nunca conocí la desesperación hasta que Lilith desapareció. En toda la creación no hubo nadie tan desolado como yo.

Abandonado.

Sólo Padre me acompañó. Algunas veces. Padre nunca fue pródigo en sus visitas y es difícil conversar con él. Sólo tenía una cosa que decir. Un solo ruego. Estoy sólo, escojo tener una compañera a la soledad. La noche no tiene materia ni manos, no tiene entrañas donde cobijarse, ni calor, ni palabras que rompan el silencio, ni un rostro que acariciar.

Lilith, la mujer que me diste Padre, se fue para siempre. La mujer que escojo tener no se irá de mi lado, será una extensión de mí y ello la obligará a estar cerca.

Padre la extrajo de mi lado, de mis huesos. Carne de mi carne. Cada uno de los días junto a ella fueron descubrimientos felices. La creación volvía a ser nueva a través de sus ojos y los nombres de los animales se hacían nuevos a través de los labios de Eva. Tal es su nombre.

Nunca supe cómo conoció a la serpiente. Eva decía y conocía cosas extrañas del pasado que pensé que estaba esfumado. ¡Cómo fui tan ciego y sordo!. Ni siquiera asomó la sospecha hasta que fue tarde y ella tenía en su brazo extendido la manzana mordida del único árbol que nos estaba prohibido tocar. El árbol del conocimiento del bien y del mal.

Eva me extendió la manzana prohibida, diciendo que su confidente, la astuta serpiente, le aseguró que al comerla seríamos divinos y bellos como los ángeles. Sabía que no era cierto y quién hablaba desde la serpiente. Pero Eva estaba condenada a partir. No podía soportar dos veces la misma soledad. No lo pensé mucho, porque sabía que la condena era eterna.

Por eso mordí la manzana.

Después de tantas estaciones, Lilith ha vuelto, joven como la conocí, para verme anciano y débil. Seguro que ríe, con la misma espantosa risa de la serpiente, como un soplo de aire amenazador solazándose por nuestro exilio decretado por Padre. Reconocí su voz esa ocasión. Lilith, mi mundo antiguo, sedujó a Eva y corrompió nuestro nuevo mundo. No podía dejar que pase de nuevo.

Padre entendió las razones de mi corazón, sin necesidad de palabras. Nos condenó a ambos. Una sola carne, un solo destino. Y la mujer aplastará y vencerá a la serpiente donde la vea. El triunfo de Lilith no fue total, sino agridulce. Fue lanzada al Pandemonium, donde moran los seres rebeldes al rigor de Padre.
  

¡Rompiste mi corazón Adán! Nunca conocí el verdadero odio hasta ese instante. Asmodeo gentilmente tomó mi mano y ofreció irnos. Me rehusé. ¿Quién era ella? Su nombre es Eva. Desde entonces es el nombre de mis sufrimientos. Nunca existirá un nombre más digno de desprecio para mí. Desde ese día sólo procuraría su perdición y la corrupción de todo cuanto sea tocado por sus manos. Un mar de venganza no sería capaz de saciar mi ardiente ira.

Asmodeo me elevó sobre los aires, a mi pesar volví a ver los ríos, bosques, desiertos y el lago.

-       Lilith, el dolor no puede ser disfrutado por una sola persona, tienes que compartirlo con quienes lo causan. Si me escuchas, puedo devolver la tranquilidad a tu corazón y saciar tu sed de venganza.
-       Gentil Asmodeo, aunque viertas todo el agua de este lago sobre mi ardiente ira no bastará para extinguirla.
-       ¿Lago? ¿Cuál lago? Lo que tienes al frente no lo es. Un lago tiene contornos que se ven. Este es un mar. Y desde ahora es el mar de tu ira, rojo como tus cabellos y profundo como tu sed de venganza. Ven conmigo a Pandemonium, el lugar de los ángeles liberados de Padre y su tiranía.
-       Padre no me hizo nada. Es contra Adán mi furia.
-     &
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